Ha mostrado su gran poder a su pueblo al entregarle las tierras de otras naciones.
Salmos 44:4 - Biblia Nueva Traducción Viviente Tú eres mi Rey y mi Dios; tú decretas las victorias de Israel. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Tú, oh Dios, eres mi rey; Manda salvación a Jacob. Biblia Católica (Latinoamericana) Tú, mi rey y mi Dios es quien decide las victorias de Jacob. La Biblia Textual 3a Edicion Tú eres mi rey y mi Dios. ¡Ordena la salvación de Jacob! Biblia Serafín de Ausejo 1975 No adquirieron el país por la fuerza de su espada, ni fue su propio brazo quien les dio la victoria sino tu diestra y tu brazo y la luz de tu presencia, porque los amabas. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Tú, oh Dios, eres mi Rey; manda salvación a Jacob. Biblia Traducción en Lenguaje Actual 4 (5) Tú eres mi Dios y mi rey; ¡tú nos diste la victoria! |
Ha mostrado su gran poder a su pueblo al entregarle las tierras de otras naciones.
Oh Israel, alégrate de tu Creador. Oh pueblo de Jerusalén, regocíjate de tu Rey.
Pero cada día el Señor derrama su amor inagotable sobre mí, y todas las noches entono sus cánticos y oro a Dios, quien me da vida.
Así es, nuestra protección viene del Señor, y él, el Santo de Israel, nos ha dado nuestro rey.
»Tu mano derecha, oh Señor, es gloriosa en poder. Tu mano derecha, oh Señor, aplasta al enemigo.
Pues el Señor es nuestro juez, nuestro legislador y nuestro rey; él cuidará de nosotros y nos salvará.
Él se acercó a la cama, la tomó de la mano y la ayudó a sentarse. Entonces la fiebre se fue, y ella les preparó una comida.
Movido a compasión, Jesús extendió la mano y lo tocó. —Sí quiero —dijo—. ¡Queda sano!
Cuando Jesús vio que aumentaba el número de espectadores, reprendió al espíritu maligno. «Escucha, espíritu que impides que este muchacho oiga y hable —dijo—. ¡Te ordeno que salgas de este muchacho y nunca más entres en él!».
Acuérdate de los tremendos horrores que el Señor tu Dios envió contra ellos. ¡Tú lo viste todo con tus propios ojos! Y recuerda las señales milagrosas y las maravillas, y la mano fuerte y el brazo poderoso con que él te sacó de Egipto. El Señor tu Dios usará ese mismo poder contra toda la gente a la que tú temes.
Más bien, fue sencillamente porque el Señor te ama y estaba cumpliendo el juramento que les había hecho a tus antepasados. Por eso te rescató con mano poderosa de la esclavitud y de la mano opresiva del faraón, rey de Egipto.
Y envié terror antes de que llegaras, para expulsar a los dos reyes amorreos. No fueron tus espadas ni tus arcos los que te dieron la victoria.