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Salmos 130:4 - Biblia Nueva Traducción Viviente

Pero tú ofreces perdón, para que aprendamos a temerte.

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Biblia Reina Valera 1960

Pero en ti hay perdón, Para que seas reverenciado.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Pero de ti procede el perdón, y así se te venera.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Pero en ti hay perdón, para que seas temido.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Pero contigo está el perdón y así te haces temer.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Pero en ti hay perdón, para que seas temido.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Pero tú nos perdonas. ¡Por eso mereces nuestra adoración!

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Otras versiones



Salmos 130:4
22 Referencias Cruzadas  

Entonces David confesó a Natán: —He pecado contra el Señor. Natán respondió: —Sí, pero el Señor te ha perdonado, y no morirás por este pecado.


Si te vuelves al Todopoderoso, serás restaurado; por lo tanto, limpia tu vida.


Por el honor de tu nombre, oh Señor, perdona mis pecados, que son muchos.


¡Oh Señor, eres tan bueno; estás tan dispuesto a perdonar, tan lleno de amor inagotable para los que piden tu ayuda!


»Vengan ahora. Vamos a resolver este asunto —dice el Señor—. Aunque sus pecados sean como la escarlata, yo los haré tan blancos como la nieve. Aunque sean rojos como el carmesí, yo los haré tan blancos como la lana.


Que los malvados cambien sus caminos y alejen de sí hasta el más mínimo pensamiento de hacer el mal. Que se vuelvan al Señor, para que les tenga misericordia. Sí, vuélvanse a nuestro Dios, porque él perdonará con generosidad.


Y no habrá necesidad de enseñar a sus vecinos ni habrá necesidad de enseñar a sus parientes diciendo: “Deberías conocer al Señor”. Pues todos ya me conocerán, desde el más pequeño hasta el más grande —dice el Señor—. Perdonaré sus maldades y nunca más me acordaré de sus pecados».


Pero el Señor, nuestro Dios, es misericordioso y perdonador, a pesar de habernos rebelado contra él.


Pero después el pueblo volverá y se dedicará al Señor su Dios y al descendiente de David, su rey. En los últimos días, temblarán de asombro ante el Señor y su bondad.


La iglesia, entonces, tuvo paz por toda Judea, Galilea y Samaria; se fortalecía y los creyentes vivían en el temor del Señor. Y, con la ayuda del Espíritu Santo, también creció en número.


Por lo tanto, ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús;


Pues Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando más en cuenta el pecado de la gente. Y nos dio a nosotros este maravilloso mensaje de reconciliación.


Dios es tan rico en gracia y bondad que compró nuestra libertad con la sangre de su Hijo y perdonó nuestros pecados.


quien compró nuestra libertad y perdonó nuestros pecados.


Sin embargo, la verdad de Dios se mantiene firme como una piedra de cimiento con la siguiente inscripción: «El Señor conoce a los que son suyos», y «Todos los que pertenecen al Señor deben apartarse de la maldad».