Los ojos del Señor recorren toda la tierra para fortalecer a los que tienen el corazón totalmente comprometido con él. ¡Qué necio has sido! ¡De ahora en adelante estarás en guerra!».
Proverbios 15:3 - Biblia Nueva Traducción Viviente Los ojos del Señor están en todo lugar, vigilando tanto a los malos como a los buenos. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Los ojos de Jehová están en todo lugar, Mirando a los malos y a los buenos. Biblia Católica (Latinoamericana) Los ojos de Yavé están en cualquier lugar, observan a los malos y a los buenos. La Biblia Textual 3a Edicion Los ojos de YHVH están en todo lugar, Escrutando a malos y buenos. Biblia Serafín de Ausejo 1975 En todo lugar los ojos de Yahveh, vigilan a malos y a buenos. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Los ojos de Jehová están en todo lugar, observando a los malos y a los buenos. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Dios está en todas partes, y vigila a buenos y a malos. |
Los ojos del Señor recorren toda la tierra para fortalecer a los que tienen el corazón totalmente comprometido con él. ¡Qué necio has sido! ¡De ahora en adelante estarás en guerra!».
porque él mira hasta el último rincón de la tierra y ve todo lo que hay bajo los cielos.
Las palabras suaves son un árbol de vida; la lengua engañosa destruye el espíritu.
Pues el Señor ve con claridad lo que hace el hombre; examina cada senda que toma.
Los vigilo de cerca y veo cada pecado. No hay esperanza de que se escondan de mí.
¿Puede alguien esconderse de mí en algún lugar secreto? ¿Acaso no estoy en todas partes en los cielos y en la tierra?», dice el Señor.
Tú posees toda la sabiduría y haces grandes y maravillosos milagros. Ves la conducta de todas las personas y les das lo que se merecen.
No menosprecien estos modestos comienzos, pues el Señor se alegrará cuando vea que el trabajo se inicia y que la plomada está en las manos de Zorobabel». (Las siete lámparas representan los ojos del Señor que recorren toda la tierra).
No hay nada en toda la creación que esté oculto a Dios. Todo está desnudo y expuesto ante sus ojos; y es a él a quien rendimos cuentas.