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Números 7:89 - Biblia Nueva Traducción Viviente

Cada vez que Moisés entraba en el tabernáculo para hablar con el Señor, Moisés oía la voz que le hablaba de entre los dos querubines que estaban sobre la tapa del arca —el lugar de la expiación— que está sobre el arca del pacto. Desde ahí el Señor le hablaba a Moisés.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Y cuando entraba Moisés en el tabernáculo de reunión, para hablar con Dios, oía la voz que le hablaba de encima del propiciatorio que estaba sobre el arca del testimonio, de entre los dos querubines; y hablaba con él.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Cuando Moisés entraba en la Tienda de las Citas para hablar con El, oía la voz que le hablaba de lo alto del Lugar del Perdón que está sobre el Arca del Testimonio, de entre los dos querubines. Entonces Moisés hablaba con El.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Y cuando entraba Moisés en la Tienda de Reunión para hablar con ’Elohim, oía la voz que le hablaba de encima del propiciatorio que estaba sobre el Arca del Testimonio, entre los querubines, y le hablaba.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Cuando Moisés entraba en la tienda del encuentro para hablar con Él, oía la voz que le hablaba desde lo alto del propiciatorio que había sobre el arca del testimonio, entre los dos querubines. Desde allí le hablaba.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y cuando entraba Moisés en el tabernáculo de la congregación, para hablar con Él, oía la voz que le hablaba de encima del propiciatorio que estaba sobre el arca del testimonio, de entre los dos querubines; y hablaba con Él.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Después de esto, Moisés entró en el santuario para hablar con Dios. Allí, desde la tapa del cofre del pacto, donde están los dos querubines, Moisés oyó la voz de Dios.

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Otras versiones



Números 7:89
15 Referencias Cruzadas  

Hizo, además, dos querubines con madera de olivo silvestre y los puso en el santuario interior; cada uno medía cuatro metros con sesenta centímetros de alto.


Te pido que escuches, oh Pastor de Israel, tú, que guías como a un rebaño a los descendientes de José. Oh Dios, entronizado por encima de los querubines, despliega tu radiante gloria


¡El Señor es rey! ¡Que tiemblen las naciones! Está sentado en su trono, entre los querubines. ¡Que se estremezca toda la tierra!


Entonces la nube cubrió el tabernáculo, y la gloria del Señor llenó el tabernáculo.


Moisés no podía entrar en el tabernáculo, porque la nube se había posado allí, y la gloria del Señor llenaba el tabernáculo.


El Señor llamó a Moisés desde el tabernáculo y le dijo:


Un año después de la salida de Israel de Egipto, el Señor le habló a Moisés en el tabernáculo en el desierto de Sinaí. El primer día del segundo mes de ese año le dijo:


Yo descenderé y allí hablaré contigo. Tomaré del Espíritu que está sobre ti y lo pondré sobre ellos también. Llevarán la carga del pueblo junto contigo, y de esa manera no tendrás que soportarla tú solo.


Yo le hablo a él cara a cara, ¡con claridad y no en acertijos! Él ve al Señor como él es. ¿Entonces, por qué no tuvieron temor de criticar a mi siervo Moisés?».


El Señor le dijo a Moisés:


Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos.


Se les dijo que los mensajes que habían recibido no eran para ellos sino para ustedes. Y ahora esta Buena Noticia les fue anunciada a ustedes por medio de aquellos que la predicaron con el poder del Espíritu Santo, enviado del cielo. Todo es tan maravilloso que aun los ángeles observan con gran expectación cómo suceden estas cosas.


Así que enviaron hombres a Silo para que trajeran el arca del pacto del Señor de los Ejércitos Celestiales, quien está entronizado entre los querubines. Los hijos de Elí, Ofni y Finees, también estaban allí con el arca del pacto de Dios.