Entonces José miró a su hermano Benjamín, hijo de su misma madre. —¿Es este su hermano menor del que me hablaron? —preguntó José—. Que Dios te bendiga, hijo mío.
Números 6:25 - Biblia Nueva Traducción Viviente Que el Señor sonría sobre ti y sea compasivo contigo. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Biblia Católica (Latinoamericana) ¡Yavé haga resplandecer su rostro sobre ti y te mire con buenos ojos! La Biblia Textual 3a Edicion YHVH haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Haga Yahveh resplandecer su rostro sobre ti y te otorgue su gracia. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Jehová Haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia: Biblia Traducción en Lenguaje Actual que Dios te mire con agrado y te muestre su bondad; |
Entonces José miró a su hermano Benjamín, hijo de su misma madre. —¿Es este su hermano menor del que me hablaron? —preguntó José—. Que Dios te bendiga, hijo mío.
Lo has dotado de bendiciones eternas y le has dado la alegría de tu presencia.
Que tu favor brille sobre tu siervo; por causa de tu amor inagotable, rescátame.
Me has dado más alegría que los que tienen cosechas abundantes de grano y de vino nuevo.
Que Dios tenga misericordia y nos bendiga; que su rostro nos sonría con favor. Interludio
Haznos volver a ti, oh Señor Dios de los Ejércitos Celestiales; haz que tu rostro brille sobre nosotros. Solo entonces seremos salvos.
Haznos volver a ti, oh Dios de los Ejércitos Celestiales; haz que tu rostro brille sobre nosotros. Solo entonces seremos salvos.
Mírame y ten misericordia de mí. Dale tu fuerza a tu siervo; salva a este hijo de tu sierva.
El Señor respondió: —Haré pasar delante de ti toda mi bondad y delante de ti proclamaré mi nombre, Yahveh. Pues tendré misericordia de quien yo quiera y mostraré compasión con quien yo quiera.
»¡Oh Dios nuestro, oye la oración de tu siervo! Escucha mientras te hago mis ruegos. Por amor a tu nombre, Señor, vuelve a sonreírle a tu desolado santuario.
«¡Adelante, supliquen a Dios que sea misericordioso con ustedes! Pero cuando llevan esa clase de ofrendas a él, ¿por qué debería tratarlos bien?», pregunta el Señor de los Ejércitos Celestiales.
Pues la ley fue dada por medio de Moisés, pero el amor inagotable de Dios y su fidelidad vinieron por medio de Jesucristo.
Les escribo a todos ustedes, los amados de Dios que están en Roma y son llamados a ser su pueblo santo. Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les den gracia y paz.