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Salmos 86:16 - Biblia Nueva Traducción Viviente

16 Mírame y ten misericordia de mí. Dale tu fuerza a tu siervo; salva a este hijo de tu sierva.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

16 Mírame, y ten misericordia de mí; Da tu poder a tu siervo, Y guarda al hijo de tu sierva.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

16 vuélvete a mí y ten piedad de mí, otórgale tu fuerza a tu servidor y salva al hijo de tu sierva,

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La Biblia Textual 3a Edicion

16 Mírame, y ten misericordia de mí, Da tu fortaleza a tu siervo Y salva al hijo de tu sierva.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

16 Retórnate hacia mí y tenme compasión, da tu fuerza a tu siervo, al hijo de tu esclava, tu socorro.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

16 Mírame, y ten misericordia de mí: Da tu fortaleza a tu siervo, y guarda al hijo de tu sierva.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

16 Dirige a mí tu mirada y tenme compasión. Soy tu servidor más humilde, ¡concédeme tu fuerza y ven a salvarme!

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Salmos 86:16
18 Referencias Cruzadas  

Oh Señor, soy tu siervo; sí, soy tu siervo, nací en tu casa; me has liberado de mis cadenas.


Ven y muéstrame tu misericordia, como lo haces con todos los que aman tu nombre.


Soy tuyo, ¡rescátame!, porque me he esforzado mucho en obedecer tus mandamientos.


En cuanto oro, tú me respondes; me alientas al darme fuerza.


Vuélvete a mí y ten misericordia de mí, porque estoy solo y profundamente angustiado.


Pero mis enemigos solo hablan mal de mí. Preguntan: «¿Falta mucho para que se muera y pase al olvido?».


Contesta a mis oraciones, oh Señor, pues tu amor inagotable es maravilloso; cuida de mí, pues tu misericordia es muy abundante.


¡Qué alegría para los que reciben su fuerza del Señor, los que se proponen caminar hasta Jerusalén!


¡Oh Señor, vuelve a nosotros! ¿Hasta cuándo tardarás? ¡Compadécete de tus siervos!


La gente declarará: «El Señor es la fuente de mi justicia y de mi fortaleza». Y todos los que estaban enojados con él se le acercarán y quedarán avergonzados.


Mediante mi poder haré fuerte a mi pueblo, y por mi autoridad irán a donde quieran. ¡Yo, el Señor, he hablado!».


María respondió: —Soy la sierva del Señor. Que se cumpla todo lo que has dicho acerca de mí. Y el ángel la dejó.


Pido en oración que, de sus gloriosos e inagotables recursos, los fortalezca con poder en el ser interior por medio de su Espíritu.


Una palabra final: sean fuertes en el Señor y en su gran poder.


Pues todo lo puedo hacer por medio de Cristo, quien me da las fuerzas.


También pedimos que se fortalezcan con todo el glorioso poder de Dios para que tengan toda la constancia y la paciencia que necesitan. Mi deseo es que estén llenos de alegría


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