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Génesis 41:55 - Biblia Nueva Traducción Viviente

Con el tiempo, sin embargo, el hambre se extendió por toda la tierra de Egipto también. Cuando la gente reclamó alimento al faraón, él les dijo: «Vayan a ver a José y hagan todo lo que les diga».

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó a Faraón por pan. Y dijo Faraón a todos los egipcios: Id a José, y haced lo que él os dijere.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Cuando en Egipto se sintió el hambre, el pueblo pidió pan a gritos, y Faraón decía a todos los egipcios: 'Vayan a José y hagan lo que él les diga.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Y cuando tuvo hambre toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó a Faraón por pan. Y dijo Faraón a todo Egipto: Id a José y haced lo que él os diga.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Cuando el hambre se hizo sentir en todo el país de Egipto y el pueblo clamaba al Faraón pidiendo pan, decía el Faraón a todos los egipcios: 'Id a José, y haced lo que él os diga'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó a Faraón por pan. Y dijo Faraón a todos los egipcios: Id a José, y haced lo que él os dijere.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Cuando comenzó a sentirse el hambre en Egipto, los egipcios fueron a pedirle al rey que les diera de comer. Entonces el rey les dijo: «Vayan a ver a José, y hagan lo que él les diga».

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Otras versiones



Génesis 41:55
13 Referencias Cruzadas  

Entonces, dada la gravedad del hambre en todas partes, José abrió los graneros y distribuyó grano a los egipcios, porque el hambre era intensa en toda la tierra de Egipto.


Como José era gobernador de Egipto y estaba encargado de vender el grano a todas las personas, sus hermanos tuvieron que acudir a él. Cuando llegaron, se inclinaron delante de él, con el rostro en tierra.


No había terminado de hablar cuando una nube brillante los cubrió, y desde la nube una voz dijo: «Este es mi Hijo muy amado, quien me da gran gozo. Escúchenlo a él».


Y una voz dijo desde el cielo: «Este es mi Hijo muy amado, quien me da gran gozo».


Sin embargo, su madre les dijo a los sirvientes: «Hagan lo que él les diga».


Y este mismo Dios quien me cuida suplirá todo lo que necesiten, de las gloriosas riquezas que nos ha dado por medio de Cristo Jesús.


Pues a Dios, en toda su plenitud, le agradó vivir en Cristo,