—Eso es justo —respondió el hombre—, pero solo el hombre que haya robado la copa será mi esclavo. Los demás quedarán libres.
Éxodo 22:3 - Biblia Nueva Traducción Viviente Pero si sucede a la luz del día, el que mató al ladrón sí es culpable de asesinato. »El ladrón que sea capturado pagará la cantidad total de lo que haya robado. Si no puede pagar, se venderá como esclavo para pagar por lo robado. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Pero si fuere de día, el autor de la muerte será reo de homicidio. El ladrón hará completa restitución; si no tuviere con qué, será vendido por su hurto. Biblia Católica (Latinoamericana) Si alguien no tiene para devolver lo que robó será vendido él mismo para pagar. Si lo robado se encuentra vivo en su poder, sea buey, burro u oveja, debe restituir el doble. La Biblia Textual 3a Edicion pero si ya ha salido el sol, será delito de sangre.° Ciertamente el ladrón° indemnizará, y si nada tiene, entonces será vendido por su robo. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Si lo robado, sea buey, asno o cabeza de ganado menor, se halla todavía vivo en su mano, restituirá el doble. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y si el sol ya había salido sobre él; se derramará sangre por él; porque él debe hacer una completa restitución; si no tuviere con qué, será vendido por su hurto. |
—Eso es justo —respondió el hombre—, pero solo el hombre que haya robado la copa será mi esclavo. Los demás quedarán libres.
»Si compras un esclavo hebreo, este podrá estar a tu servicio por no más de seis años. El séptimo año ponlo en libertad, y no te deberá nada por su libertad.
El dueño del pozo compensará en forma total al dueño del animal, pero podrá quedarse con el animal muerto.
»Si se sorprende a un ladrón en el acto de forzar la entrada a una casa y, durante el enfrentamiento, se le mata a golpes, la persona que mató al ladrón no es culpable de asesinato.
Hablen con ternura a Jerusalén y díganle que se acabaron sus días tristes y que sus pecados están perdonados. Sí, el Señor le dio doble castigo por todos sus pecados».
Esto dice el Señor: «¿Despedí a la madre de ustedes porque me divorcié de ella? ¿Los vendí a ustedes como esclavos a mis acreedores? No, fueron vendidos a causa de sus propios pecados; su madre también fue llevada a causa de los pecados de ustedes.
No podía pagar, así que su amo ordenó que lo vendieran —junto con su esposa, sus hijos y todo lo que poseía— para pagar la deuda.
Entonces el Señor ardió de enojo contra los israelitas y los entregó en manos de los filisteos y los amonitas,
lo cual hizo que el Señor ardiera de enojo contra Israel y que los entregara en manos de saqueadores, quienes les robaron sus posesiones. Los vendió a los enemigos que tenían a su alrededor, y ya no podían vencerlos.