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Eclesiastés 10:12 - Biblia Nueva Traducción Viviente

Las palabras sabias traen aprobación, pero a los necios, sus propias palabras los destruyen.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Las palabras de la boca del sabio son llenas de gracia, mas los labios del necio causan su propia ruina.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Las palabras del sabio son una gracia, en cambio las del tonto son perjudiciales, en primer lugar para él.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Las palabras del sabio son provechosas, Pero los labios del necio causan su propia ruina.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Las palabras de la boca del sabio son favor para él, pero al necio sus labios le pierden.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Las palabras de la boca del sabio están llenas de gracia; mas los labios del necio causan su propia ruina.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Cuando el sabio habla, a todos les cae bien; cuando el tonto abre la boca, provoca su propia ruina.

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Eclesiastés 10:12
36 Referencias Cruzadas  

y David dijo: —Te condenaste a ti mismo al confesar que mataste al ungido del Señor.


Sin embargo, yo les daría palabras de ánimo; intentaría aliviar su dolor.


Que mis enemigos sean destruidos por el mismo mal que han planeado contra mí.


Los justos ofrecen buenos consejos; enseñan a diferenciar entre lo bueno y lo malo.


Su propia lengua los arruinará, y quienes los vean, menearán la cabeza en señal de desprecio.


Quien guiña el ojo aprobando la maldad, causa problemas, pero una reprensión firme promueve la paz.


El sabio con gusto recibe instrucción, pero el necio que habla hasta por los codos caerá de narices.


Algunas personas hacen comentarios hirientes, pero las palabras del sabio traen alivio.


La lengua de los sabios hace que el conocimiento sea atractivo, pero la boca de un necio escupe tonterías.


A todo el mundo le gusta una respuesta apropiada; ¡es hermoso decir lo correcto en el momento oportuno!


El testigo falso no quedará sin castigo; el mentiroso tampoco escapará.


El que ama la pureza del corazón y habla con gracia tendrá al rey como amigo.


Un proverbio en boca de un necio es como una rama espinosa agitada por un borracho.


Cuando habla, sus palabras son sabias, y da órdenes con bondad.


Las palabras de los sabios son como el aguijón para el ganado: dolorosas pero necesarias. El conjunto de sus dichos es como la vara con clavos que usa el pastor para guiar a sus ovejas.


«Los necios se cruzan de brazos, y acaban en la ruina».


No hagas promesas a la ligera y no te apresures a presentar tus asuntos delante de Dios. Después de todo, Dios está en el cielo, y tú estás aquí en la tierra. Por lo tanto, que sean pocas tus palabras.


No dejes que tu boca te haga pecar, y no te defiendas ante el mensajero del templo al decir que la promesa que hiciste fue un error. Esa actitud enojaría a Dios y quizá destruya todo lo que has logrado.


Es mejor oír las palabras suaves de una persona sabia que los gritos de un rey necio.


Una persona buena produce cosas buenas del tesoro de su buen corazón, y una persona mala produce cosas malas del tesoro de su mal corazón.


»“¡Siervo perverso! —dijo el rey a gritos—. Tus propias palabras te condenan. Si sabías que era un hombre duro que tomo lo que no es mío y cosecho lo que no sembré,


Todos hablaban bien de él y estaban asombrados de la gracia con la que salían las palabras de su boca. «¿Cómo puede ser? —preguntaban—. ¿No es este el hijo de José?».


No empleen un lenguaje grosero ni ofensivo. Que todo lo que digan sea bueno y útil, a fin de que sus palabras resulten de estímulo para quienes las oigan.


Que sus conversaciones sean cordiales y agradables, a fin de que ustedes tengan la respuesta adecuada para cada persona.