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2 Samuel 22:16 - Biblia Nueva Traducción Viviente

Luego, a la orden del Señor, a la ráfaga de su aliento, pudo verse el fondo del mar, y los cimientos de la tierra quedaron al descubierto.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Entonces aparecieron los torrentes de las aguas, Y quedaron al descubierto los cimientos del mundo; A la reprensión de Jehová, Por el soplo del aliento de su nariz.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Apareció el fondo del mar, desnudas quedaron las bases de la tierra, ante la amenaza de Yavé, al estremecerlos el soplo de sus narices.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Entonces aparecieron los torrentes de las aguas, Y los cimientos del universo quedaron descubiertos, A la reprensión de YHVH, Por el soplo del aliento de su nariz.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Los cauces de las aguas se descubren y las bases del mundo se desnudan ante tus amenazas, oh Yahveh, al resuello tremendo de tu enojo.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Entonces aparecieron los cauces del mar, y los fundamentos del mundo fueron descubiertos, a la reprensión de Jehová, al resoplido del aliento de su nariz.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

»Dios mío, tú reprendiste al mar, y por causa de tu enojo el fondo del mar quedó a la vista. En tu enojo resoplaste, y los cimientos de la tierra quedaron al descubierto.

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Otras versiones



2 Samuel 22:16
12 Referencias Cruzadas  

De su nariz salía humo a raudales; de su boca saltaban violentas llamas de fuego. Carbones encendidos se disparaban de él.


Dije: “De aquí no pasarás. ¡Aquí se detendrán tus orgullosas olas!”.


Ordenó al mar Rojo que se secara y condujo a Israel a través del mar como si fuera un desierto.


Oh Dios, ¿por qué nos has rechazado tanto tiempo? ¿Por qué es tan intensa tu ira contra las ovejas de tu propia manada?


¡Y ahora, oh montañas, escuchen las quejas del Señor! Él entabla un pleito contra su pueblo y presentará sus cargos contra Israel.


Él da la orden y los océanos se secan y los ríos desaparecen. Los buenos pastizales de Basán y el Carmelo pierden su verdor, y los frondosos bosques del Líbano se marchitan.