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Proverbios 22:7 - Biblia Católica (Latinoamericana)

El rico domina al pobre, el deudor está a merced de su acreedor.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

El rico se enseñorea de los pobres, Y el que toma prestado es siervo del que presta.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Así como el rico gobierna al pobre, el que pide prestado es sirviente del que presta.

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La Biblia Textual 3a Edicion

El rico domina al pobre, Y el que pide prestado es siervo del prestamista.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

El rico domina a los pobres, y el deudor es esclavo del que le presta.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

El rico se enseñorea de los pobres, y el que toma prestado es siervo del que presta.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

El pobre trabaja para el rico; el que pide prestado se hace esclavo del prestamista.

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Otras versiones



Proverbios 22:7
16 Referencias Cruzadas  

Una de las mujeres de los hermanos profetas mandó llamar a Eliseo: 'Tu servidor, mi marido, ha muerto, dijo ella, y tú sabes que tu servidor temía a Yavé. Pues bien, un hombre a quien debíamos dinero vino a tomar a mis dos hijos para hacerlos sus esclavos'.


El que oprime al pobre insulta a su Creador, el que tiene piedad de los indigentes le rinde homenaje.


El mendigo habla en tono de súplica, y el rico le responde con dureza.


Si oprimen a un pobre, lo hacen progresar, si dan a un rico, lo perjudican.


No le quites sus cosas al pobre porque es pobre, ni condenes a un desdichado.


al sacerdote y al laico, al amo y al esclavo, a la señora y su empleada, al vendedor y al comprador, al prestamista y al que pide prestado, al acreedor y al deudor.


pisotean a los pobres en el suelo y les impiden a los humildes conseguir lo que desean. Padre e hijo, faltándole al respeto a mi Santo Nombre, tienen relaciones con la misma mujer;'


Escuchen esta palabra, vacas de Basán, damas de los cerros de Samaria: Ustedes oprimen a los débiles, aplastan a los menesterosos, y luego dicen a sus maridos: 'Sírvannos vino para tomar.


A ustedes me dirijo, explotadores del pobre, que quisieran hacer desaparecer a los humildes.


Ustedes juegan con la vida del pobre y del miserable tan sólo por algún dinero o por un par de sandalias.


Como el hombre no tenía con qué pagar, el rey ordenó que fuera vendido como esclavo, junto con su mujer, sus hijos y todo cuanto poseía, para así recobrar algo.


Ustedes, en cambio, los desprecian. Sin embargo, son los ricos quienes los aplastan a ustedes y los arrastran ante los tribunales.


Ahora les toca a los ricos: lloren y laméntense porque les han venido encima desgracias.


El salario de los trabajadores que cosecharon sus campos se ha puesto a gritar, pues ustedes no les pagaron; las quejas de los segadores ya habían llegado a los oídos del Señor de los ejércitos.