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Deuteronomio 33:29 - La Torah

Dichoso tú, Israel, ¿quién como tú, pueblo salvado por Adonai, cuyo escudo es tu auxilio, cuya espada es tu esplendor?Tus enemigos tratarán de engañarte, pero tú hollarás sus espaldas.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Bienaventurado tú, oh Israel. ¿Quién como tú, Pueblo salvo por Jehová, Escudo de tu socorro, Y espada de tu triunfo? Así que tus enemigos serán humillados, Y tú hollarás sobre sus alturas.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

¡Qué bendito eres, oh Israel! ¿Quién es como tú, un pueblo rescatado por el Señor? ¡Él es tu escudo protector y tu espada triunfante! Tus enemigos se arrastrarán ante ti, y tú los pisotearás con fuerza sobre la espalda».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Feliz eres, ¡oh, Israel! ¿Quién semejante a ti, pueblo salvado por Yavé? El es el escudo que te ampara, la espada que te da la victoria. Tus enemigos quisieran apaciguarte, pero tú, al fin, les pisas el cuello.

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La Biblia Textual 3a Edicion

¡Bienaventurado tú, oh Israel! ¡Quién como tú, oh pueblo salvado por YHVH, Tu escudo protector, Y espada de tu grandeza! Tus enemigos te adularán, Mientras tú pisoteas sus alturas.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

¡Dichoso tú, Israel! ¿Quién como tú, pueblo salvado por Yahveh, tu escudo protector, y cuya espada es tu exaltación? Tus enemigos simularán someterse ante ti, pero tú hollarás sus espaldas'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Bienaventurado tú, oh Israel, ¿Quién como tú, pueblo salvo por Jehová, escudo de tu socorro, y espada de tu excelencia? Así que tus enemigos serán humillados, y tú hollarás sobre sus lugares altos.

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Otras versiones



Deuteronomio 33:29
43 Referencias Cruzadas  

Después de estos sucesos fue dirigida la palabra de Adonai a Abram en visión, en estos términos: 'No temas, Abram. Yo soy para ti un escudo. Tu premio será muy grande.'


¡Qué hermosas son tus tiendas, Jacob, y tus moradas, Israel!


arrojaréis delante de vosotros a todos los habitantes del país. Destruiréis todas sus imágenes pintadas, destruiréis sus estatuas de fundición, saquearéis todos sus altos.


Le hace cabalgar por las alturas de la tierra, le alimenta de los frutos del campo, le da a gustar miel de la peña, y aceite de la dura roca,


Pregunta, pregunta a los tiempos antiguos, que te han precedido desde el día en que Di-s creó al hombre sobre la tierra: ¿Hubo jamás desde un extremo a otro del cielo palabra tan grande como ésta? ¿Se oyó semejante?


¿Algún dios intentó jamás venir a buscarse una nación de en medio de otra nación por medio de pruebas, señales, prodigios y guerra, con mano fuerte y tenso brazo, por grandes terrores, como todo lo que Adonai vuestro Di-s hizo con vosotros, a vuestros mismos ojos, en Egipto?