Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás al ponerse el sol,
Deuteronomio 15:7 - La Torah Si hay junto a ti algún pobre de entre tus hermanos, en alguna de las ciudades de tu tierra que Adonai tu Di-s te da, no endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre, Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Cuando haya en medio de ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, en la tierra que Jehová tu Dios te da, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra tu hermano pobre, Biblia Nueva Traducción Viviente »Pero si hubiera israelitas pobres en tus ciudades cuando llegues a la tierra que el Señor tu Dios te da, no seas insensible ni tacaño con ellos. Biblia Católica (Latinoamericana) Si se encuentra algún pobre entre tus hermanos, que viven en tus ciudades, en la tierra que Yavé te ha de dar, no endurezcas el corazón ni le cierres tu mano, La Biblia Textual 3a Edicion Cuando haya en medio de ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, en la tierra que YHVH tu Dios te da, no endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre, Biblia Serafín de Ausejo 1975 Si hubiere junto a ti un pobre de entre tus hermanos, dentro de cualquier ciudad tuya, en el país que Yahveh, tu Dios, te da, no endurecerás tu corazón ni cerrarás la mano ante tu hermano necesitado, Biblia Reina Valera Gómez (2023) Cuando hubiere en ti hombre pobre de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, en tu tierra que Jehová tu Dios te da, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre: |
Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás al ponerse el sol,
Si tu hermano se empobrece y vacila su mano en asuntos contigo, lo mantendrás como forastero o huésped, para que pueda vivir junto a ti.
Pues no faltarán pobres en esta tierra; por eso te doy yo este mandamiento: debes abrir tu mano a tu hermano, a aquel de los tuyos que es indigente y pobre en tu tierra.
Cuida de no abrigar en tu corazón estos perversos pensamientos: 'Ya pronto llega el año séptimo, el año de la remisión', para mirar con malos ojos a tu hermano pobre y no darle nada; él apelaría a Adonai contra ti y te cargarías con un pecado.
No explotarás al jornalero humilde y pobre, ya sea uno de tus hermanos o un forastero que resida en tus ciudades.