Hace 45 años en Cali no conocía a Dios, es más, ni creía en él, andaba por las calles de arriba hacia abajo. A mí me decían: Dios existe, a lo que yo respondía: que va a existir. Negaba a Dios, consumía muchas cosas perjudiciales y cuando los evangélicos se acercaban a mí los despreciaba mucho. Me parecían microbios, los trataba de ignorantes, pero Dios tuvo misericordia de mí y ahora son un predicador testigo del poder de Dios. Predicación del testimonio de Harvey Bermúdez.