El pastor John MacArthur, quien falleció el 14 de julio a los 86 años tras batallar contra una neumonía, expresó en sus últimas horas una convicción profunda sobre su destino eterno, según relató Mike Riccardi, pastor asociado de la Grace Community Church.

Riccardi compartió ante la congregación: “Algunos de los que estaban con John en aquellas horas me relataron que él estaba listo para ir al Cielo”. En sus pensamientos finales, MacArthur meditó en 1 Corintios 15:55: “¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?”.
Entre intentos de respirar, según los testigos, el pastor pronunció con tranquilidad: “No siento ningún ardor. No siento miedo”. Estas palabras provocaron un emotivo aplauso en quienes escuchaban el testimonio.
MacArthur fundamentaba su paz en la obra de Cristo: “Porque Jesús Cristo es el mismo ayer, hoy y para siempre. Porque el Señor es mi ayudador, no temeré; y, de hecho, porque él estaba diciendo: ‘Mi alma está bien’”.
En los últimos años, el pastor enfrentó varios problemas graves de salud, incluyendo hospitalizaciones, cuatro stents cardíacos y cirugías en la aorta y el pulmón. Durante su ministerio, MacArthur consideraba el sufrimiento como una herramienta que Dios utiliza para cumplir Sus propósitos eternos.
En su último sermón, predicado el 24 de noviembre de 2024, agradeció a Dios por cada dificultad que enfrentó: “A veces, nuestras pruebas son bendiciones disfrazadas, y Dios tiene propósitos que jamás habríamos cumplido sin estrés”.
Para MacArthur, la vida era una oportunidad constante de ver la providencia y la gracia divina. “Veo la mano buena, graciosa, gentil y providencial de Dios en cada vicisitud de mi vida. Estoy genuinamente agradecido”.
La actitud serena y agradecida del pastor, aun ante la muerte, sirve de ejemplo para muchos creyentes sobre la importancia de una fe firme en la resurrección de Cristo y la esperanza de salvación definitiva.
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Su testimonio final refleja la seguridad que da el Evangelio: confiar plenamente en la promesa de vida eterna, no por mérito propio, sino por la obra de Jesús en la cruz.
La vida y muerte de John MacArthur invitan a abrazar la confianza en la soberanía de Dios, mantener la esperanza y vivir agradecidos, seguros de que, en Cristo, la muerte ha sido vencida para siempre.
Reflecting on John MacArthur’s legacy. What a testimony!
As he lay dying, John MacArthur said, «I feel no sting. I feel no fear.» pic.twitter.com/P3VuzglAP9
— Terri Green (@TerriGreenUSA) July 22, 2025



























