Andrea Richetti, empresaria de Santa Catarina, esperó pacientemente durante años la conversión de su esposo Charles, quien era conocido por su escepticismo y rechazo al Evangelio.

Mientras Andrea perseveraba en oración y ayuno, Charles lidiaba con su aversión a la iglesia evangélica, aunque fue acompañado y discipulado con respeto por el pastor Paulo César Rodrigues, de la iglesia Recomeçar en Joaçaba.
Durante el proceso, Charles comenzó a abrirse al mensaje cristiano, especialmente al saber que podía acercarse sin presión, dejando que la “Verdad” actuara en su corazón. “La Verdade va a hacer que decidas si quieres cambiar o no”, le afirmó el pastor. Este enfoque fue clave para que Charles reconsiderara su postura hacia la iglesia y la fe.
El día de su bautismo, Andrea pensó que lo celebraría sola, pero Charles, con ayuda del pastor y la congregación, preparó una sorpresa: sin que ella lo notara, entró a la piscina y se unió a la ceremonia.
Ambos se emocionaron al vivir juntos la experiencia de ser bautizados por Paulo César, rodeados por la iglesia que los apoyó durante su recorrido espiritual.
Para otras mujeres que oran por la conversión de sus esposos, Paulo César alentó: “No hay corazón duro que resista delante de Jesús. La conversión es un proceso, así que no dejen de creer, orar y interceder; Dios puede hacer milagros”.
Andrea testificó emocionada: “Él es el Dios que hace infinitamente más de lo que pedimos o pensamos. Para quienes tienen fe, no existe lo imposible, sólo milagros”.
Un mes después del bautismo, agradeció nuevamente a Dios por lo vivido y animó a otras personas a perseverar en la oración y el ayuno, seguros de que Dios obra en su tiempo perfecto.
La historia del matrimonio Richetti es ejemplo de que la fe perseverante y el amor pueden transformar corazones y restaurar familias. La iglesia celebró el momento como evidencia de la fidelidad y el poder de Dios para cumplir los sueños más profundos de sus hijos.
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Este testimonio resalta que la conversión verdadera es obra del Señor enteramente, pero también fruto de la paciencia, la oración constante y el respeto por el tiempo del otro. Dios responde a las oraciones y puede convertir los corazones más escépticos en testimonios vivos de su gracia.
El proceso de Charles y Andrea inspira a creyentes a no perder la esperanza, orar por sus seres queridos y confiar en que el Señor responde, transformando el imposible en milagro cuando menos se espera.
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