El reciente tiroteo en la Escuela Católica Anunciación, ubicada en el sur de Minneapolis, Minnesota, estremeció a toda la comunidad al dejar dos niños fallecidos y 17 heridos entre estudiantes y adultos. El atacante, Robin Westman, de 23 años, abrió fuego durante la misa de inicio escolar con múltiples armas y luego terminó con su propia vida.

Clarissa Garcia, alumna de quinto grado, recordó que al principio pensó que los disparos eran fuegos artificiales. “Ahí me di cuenta del tiroteo”, relató.
Su compañero Weston, de 10 años, estaba cerca de la ventana por donde entraron los disparos; aunque él salió ileso, su amigo recibió un tiro en la espalda.
Muchos niños y maestros se refugiaron en el gimnasio y aulas inferiores. Durante todo el ataque, Clarissa explicó que experimentó un gran miedo, pero se mantuvo en oración: “Oré para que todos estuvieran a salvo y que algo así nunca volviera a pasar”.
Cuando las autoridades declararon el lugar seguro, los sobrevivientes se reunieron con sus padres. Suzanne Garcia, madre de Clarissa, contó que solo pudo decir “Alabado sea Dios” al abrazar a su hija.
Clarissa expresó: “Me sentí muy segura, como si mi ángel de la guarda y Dios estuvieran conmigo”.
Weston también reencontró a su madre, confesando el shock y miedo de perderla. Ambos niños y familias recibieron apoyo y acompañamiento por parte de la ciudad y organizaciones.
El director del FBI, Kash Patel, confirmó que el ataque se investiga como terrorismo doméstico y crimen de odio contra católicos, debido a múltiples evidencias y mensajes encontrados. El ataque, preparado horas antes, incluyó manifiestos y frases provocativas escritas en el equipo del atacante, entre ellas: “¿Dónde está tu Dios?”.
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Autoridades y líderes cristianos han pedido oración y unidad, y consideran que el hecho representa no solo violencia física sino también una provocación espiritual directa, especialmente al atacar a una comunidad religiosa reunida para celebrar su fe.
Este testimonio destaca la importancia de la oración y la confianza en Dios en momentos de peligro, así como la necesidad de fortalecer la fe y la comunidad ante la adversidad.
Clarissa Garcia, a student at Annunciation Catholic School, says the bullets sounded like fireworks this morning as she feared for her life.
Our children deserve so much better.pic.twitter.com/A5BlXsyTjR
— GIFFORDS (@GIFFORDS_org) August 27, 2025