Madre perdona al asesino de su hija: “Eso no vino de mí, fue Jesús”

Tras el asesinato que conmocionó a Estados Unidos, Cara Kernodle pudo encontrar consuelo, superar el duelo y vencer adicciones al perdonar al responsable de la muerte de su hija Xana, una de las cuatro estudiantes de la Universidad de Idaho asesinadas el 13 de noviembre de 2022. El caso quedó sellado cuando Bryan Kohberger confesó y se declaró culpable, evitando así la pena de muerte.

Madre perdona al asesino de su hija: “Eso no vino de mí, fue Jesús”
Imágenes: YouTube.

Al conocer la confesión, Cara tuvo sentimientos encontrados: “Mi reacción inicial fue un poco de ira, porque sentí que era demasiado fácil para él admitirlo sin dar explicaciones o responder nuestras preguntas”. Sin embargo, afirmó que Dios la ayudó a entender que no siempre se obtienen todas las respuestas, y que incluso si supiera los motivos, “¿cambiaría algo?”.

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El camino hacia el perdón fue doloroso. Tras la pérdida de Xana, Cara cayó en la drogadicción y el alcoholismo. “Me gustaría decir que en ese momento corrí hacia Cristo, pero corrí hacia las drogas y el alcohol… Llegué a un punto en que sabía que iba a morir viviendo así, o podía acercarme a Jesús, rendirme y cambiar de vida”, relató. Su proceso de recuperación incluyó un periodo de 10 meses en prisión, donde entregó su vida a Jesús.

“Estuve presa y pasé 10 meses en la cárcel. Allí entregué mi vida al Señor en una celda. No tengo palabras para expresar cuánto Jesús cambió mi vida y cuánta paz me dio”, confesó Cara. Aunque reconoció que sigue siendo una lucha constante, expresó que vivir la fe le trajo libertad, alegría y paz, logrando liberarse de la esclavitud de las adicciones.

Perdonar a Bryan no fue fácil ni se trató de un acto vinculado a él, sino de obedecer el mandato divino y buscar honrar a Dios. “El Señor nos pide que perdonemos, y lo hace para que no guardemos amargura, rabia ni odio. Eso te destruye, y me estaba destruyendo”, dijo.

Cara reconoció que ese perdón “no vino de mí, fue todo Jesús. Sabía que tenía que entregar eso… que era necesario para empezar a sanar y ser perdonada también”.

Sobre su hija Xana, describió: “Ella era divertida, nos hacía reír y tenía el don de hacer sentir especiales a todos a su alrededor”. Como legado, Cara ora para que su testimonio ayude a otros a superar dificultades y confiar en el Señor, afirmando: “Las personas deben saber que es posible, con Jesús, superar las adicciones incluso en las peores circunstancias. Yo soy la prueba”.

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Para quienes sufren, Cara dejó un mensaje final: “No importa por lo que pases ni tus circunstancias, el Señor puede perdonarte y romper toda fortaleza si tú se lo permites”.

El perdón no solo libera al agresor, sino que sana y restaura a quien lo concede. El Evangelio enseña que perdonar es obedecer a Dios, confiando en Su justicia y amor capaces de transformar aún el mayor dolor en esperanza y nuevos comienzos. En medio de la tragedia, Cara encontró fuerza y libertad en Cristo, demostrando que el perdón auténtico solo es posible por la obra de Jesús en el corazón.

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