Las autoridades de Londres prohibieron una marcha cristiana llamada “Walk with Jesus”, prevista para el 31 de enero en Whitechapel, un barrio con mayoría musulmana en Tower Hamlets, alegando riesgo de “violencia y graves disturbios”. El evento había sido promocionado en redes como una marcha para adorar a Jesucristo durante “el mes dedicado al santo nombre de Jesús”.

La manifestación estaba vinculada al partido británico UKIP, que en octubre de 2025 ya había intentado realizar una marcha en la misma zona, obligada entonces a trasladarse al centro de Londres tras la intervención de la Policía Metropolitana. Aquella movilización fue presentada como una “cruzada” contra la influencia islamista, lo que elevó la tensión en un barrio históricamente sensible a cuestiones religiosas y raciales.
En la protesta de octubre, grupos contrarios, formados en su mayoría por hombres vestidos de negro y algunos enmascarados, organizaron una contramanifestación alegando que iban a “defender su comunidad”. Según medios internacionales, se oyeron consignas como “Honraremos a todos nuestros mártires” y “Allahu Akbar”, junto con gritos contra judíos del tipo “escoria sionista fuera de nuestras calles”, lo que encendió las alarmas de la comunidad judía local.
Tras esos antecedentes, la Policía Metropolitana decidió que permitir ahora una marcha cristiana liderada por UKIP en el mismo punto sería “imprudente”. Amparándose en la Ley de Orden Público, impuso condiciones que prohíben a los participantes entrar en el distrito de Tower Hamlets, aunque dejaron abierta la opción de realizar el evento en otra parte de Londres.
El subcomisario adjunto James Harman explicó que no consideraban que, “aisladamente”, la protesta de UKIP fuera necesariamente desordenada, pero advirtió que muchos la verían como provocadora y eso generaría una reacción hostil local. Basados en información de inteligencia y en “incidentes similares previos”, la policía concluyó que la convergencia entre la marcha y grupos opositores “probablemente derivaría en violencia y graves disturbios”.
Harman añadió que la policía se enfrentaba a dos opciones: desplegar un enorme contingente para separar físicamente a los grupos, asumiendo un alto riesgo de choques entre manifestantes y agentes, o usar sus facultades legales para impedir la marcha en ese lugar. “Como policía, simplemente no podemos permitir que eso ocurra”, afirmó, subrayando que la decisión no se tomó por motivos políticos ni por temor a ofensas, sino exclusivamente por criterios de orden público.
Desde el entorno de UKIP, en cambio, se acusó a la policía de “ceder ante islamistas” y “violar el derecho democrático de reunión”. Nigel Farage, fundador del partido, calificó la contramanifestación de octubre como “una de las cosas más aterradoras” que ha visto, comparando la imagen de columnas de hombres gritando consignas con la de “un ejército invasor extranjero” marchando por las calles londinenses.
La Red de Solidaridad con Palestina de Tower Hamlets respaldó la prohibición y afirmó que el barrio tiene “una larga y orgullosa historia de lucha contra el fascismo”. En un comunicado agradecieron al alcalde, al Consejo local y a líderes religiosos y comunitarios por presionar a la policía “para proteger nuestro vecindario” ante lo que perciben como provocación de grupos de derecha.
El alcalde de Tower Hamlets, Lutfur Rahman, declaró haberse reunido con líderes religiosos, incluidos cristianos de varias denominaciones, para abordar la situación. Según medios británicos, la preocupación común es cómo equilibrar el derecho a la libertad religiosa y de expresión con la necesidad de evitar que manifestaciones marcadamente identitarias en zonas sensibles enciendan conflictos entre comunidades.
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El caso reabre el debate en el Reino Unido sobre los límites de las protestas de carácter religioso y político en áreas multiétnicas, especialmente cuando participan partidos que se autodefinen como “nacionalistas cristianos”. Mientras algunos ven la marcha “Walk with Jesus” como un legítimo acto de fe, otros la interpretan como una herramienta de confrontación en barrios musulmanes, generando un escenario en el que la fe cristiana, la convivencia y la seguridad pública quedan en el centro de una tensión cada vez más visible.
Police ban ‘Walk with Jesus’ march through Muslim area over fears of ‘violence and serious disorder’ https://t.co/ELA5gMpsXW
— Christian Today (@ChristianToday) January 24, 2026



























