La historia de Khon Khan es un poderoso ejemplo del poder transformador del Evangelio. Nacido en una familia budista pobre en Camboya, Khon vivió una infancia de sufrimiento y carencias extremas.

La muerte de su madre—víctima de una depresión severa—y la quiebra del negocio familiar lo lanzaron a la lucha por sobrevivir. Ante el hambre y la desesperanza, se refugió en un templo budista y más tarde acabó en una pandilla, enfrentando abusos, maltrato y la violencia del entorno criminal.
Khon relata: “Después que mi madre falleció, no tenía más esperanza, no tenía dinero, mi padre se casó de nuevo… Mi vida quedó cada vez peor”. Pasó años sin salir del círculo de oscuridad, llegando a pensar en el suicidio.
Sin embargo, en ese momento límite, una voz interior lo instó a buscar un futuro distinto, aprendiendo inglés para ayudar a su país. Este consejo lo condujo—inesperadamente—hasta una iglesia cristiana donde ofrecían clases gratuitas.
Fue en aquel lugar donde Khon escuchó el mensaje del Evangelio y participó en cultos, gracias a la labor de misioneros del Centro Asiático de Misiones. El joven obedeció el llamado a compartir su testimonio y, tras cinco meses, reconoció: “Finalmente entendí que Jesús es el Salvador. Lo acepté como Señor y, desde ese momento, me comprometí a servir a Dios con toda mi vida”.
La transformación fue profunda. Khon dejó el mundo del crimen y, con los años, se ha convertido en pastor y líder espiritual en su país, pastoreando una iglesia en Kampong Thom y ayudando a plantar más de 200 congregaciones en las 24 provincias de Camboya.
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Además, discipula a nuevos pastores, realiza obras sociales alimentando a niños necesitados en 25 aldeas y ejerce actualmente una función pública como Subsecretario de Culto y Religión, defendiendo a las iglesias perseguidas en zonas remotas.
Con gratitud, Khon afirma: “Sin la misión (ACM), tal vez estaría muerto o en prisión por haber sido gánster. Pero por la gracia de Dios, Él me llamó fuera de la oscuridad. Era un niño sin esperanza y desamparado, pero ahora Dios me está usando para bendecir a toda Camboya”.
la historia de Khon Khan refleja la misericordia de Dios capaz de alcanzar al más perdido y convertir dolor en propósito. Su vida es testimonio vivo de que nadie está fuera del alcance de la gracia, y que, aun en los lugares más oscuros, la luz de Cristo puede transformar y sanar, guiando a una nueva vida de servicio, esperanza y bendición para muchos.