Autoridades talibanes en Afganistán ejecutaron públicamente a un hombre en un estadio de la ciudad oriental de Khost, ante unas 80.000 personas, según la prensa internacional. El condenado había sido declarado culpable de asesinar a 13 miembros de una misma familia, incluidos varios niños.

La ejecución tuvo lugar en un estadio deportivo, en un ambiente multitudinario que incluyó la presencia de familiares de las víctimas. De acuerdo con la Corte Suprema del régimen, se trata de la undécima ejecución pública desde que los talibanes retomaron el poder en 2021.
El comunicado judicial señala que la sentencia de muerte fue confirmada por un tribunal de primera instancia, un tribunal de apelación y finalmente por la Corte Suprema. Posteriormente, el fallo fue aprobado por el líder supremo de Afganistán, Hibatullah Akhundzada.
Las autoridades talibanes indicaron que el hombre había sido condenado por entrar en una vivienda de la provincia de Khost junto con al menos otro cómplice. Allí habrían matado a tiros a una familia extendida, incluyendo a nueve niños y a la madre.
El portavoz de la policía de Khost, Mustaghfir Gorbaz, explicó que la ejecución se realizó mediante disparos. La persona encargada de accionar el arma fue un familiar de las víctimas, en aplicación de la interpretación talibán de la ley islámica.
Según la Corte Suprema, a los parientes de los fallecidos se les ofreció la posibilidad de perdonar al condenado y optar por una reconciliación que le hubiera salvado la vida. Sin embargo, la familia rechazó esa opción y reclamó la pena capital.
Antes del acto, el relator especial de la ONU para Afganistán, Richard Bennett, advirtió en sus redes sociales que había informes sobre una ejecución pública inminente. El funcionario pidió que se detuviera el procedimiento, recordando que las ejecuciones públicas son “inhumanas” y contrarias al derecho internacional.
Desde su retorno al poder, los talibanes han reinstaurado una interpretación estricta de la sharía. Esto incluye el regreso de ejecuciones públicas, así como restricciones severas para las mujeres en educación y trabajo.
Organismos internacionales y defensores de derechos humanos denuncian que estas prácticas reproducen el patrón de abuso de finales de los años 90. En aquel periodo, el régimen talibán ya era conocido por aplicar castigos como ejecuciones, flagelaciones y lapidaciones en espacios públicos.
El caso de Khost se suma a la preocupación global por el rumbo de Afganistán bajo el actual gobierno. La comunidad internacional insiste en que las autoridades talibanas respeten los derechos básicos y se alineen con los compromisos internacionales en materia de justicia y dignidad humana.
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Hechos como este recuerdan la gravedad de la violencia ejercida en nombre de creencias extremistas y radicales además la urgencia de orar por Afganistán. El Evangelio llama a defender la vida, la justicia y la misericordia, y a clamar para que la paz de Cristo alcance tanto a víctimas como a victimarios, transformando corazones y sistemas.
The Taliban carried out a public execution of a man in a stadium before 80,000 spectators in Khost province!
What’s even more alarming is that @AmuTelevision reports the executioner was a 13-year-old boy who pulled the trigger !!
This should Trigger a warning to the world.… pic.twitter.com/qbRpEPjPpn— Nilofar Ayoubi 🇦🇫 (@NilofarAyoubi) December 2, 2025
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