Una nueva polémica sobre libertad religiosa y protestas dentro de templos está abriendo debate en Estados Unidos. En Alabama, legisladores analizan un proyecto que busca endurecer las sanciones cuando un servicio religioso es interrumpido de forma intencional.

Según la información publicada, el Proyecto de Ley 363 (HB 363) podría convertir la interrupción de cultos religiosos en un delito, con penas de hasta 10 años de prisión. La propuesta, señala el texto, sería tratada como un crimen de Clase C.
El proyecto establece que una persona cometería el delito si entra deliberadamente a una iglesia con el objetivo de obstaculizar el culto y participar en protestas ilegales, disturbios o conductas desordenadas dentro del lugar. También contemplaría castigos para quien acose a cristianos o bloquee la entrada y salida de la congregación.
En caso de reincidencia, el texto indica que se aplicaría una pena mínima obligatoria de cinco años de prisión. La iniciativa podría ser votada pronto por la Cámara de Representantes del estado, según el artículo.
El proyecto fue presentado en enero por el diputado republicano Greg Barnes. De acuerdo con la nota, ya fue aprobado por una comisión de la Cámara y ahora espera votación del pleno.
Barnes defendió la medida con declaraciones citadas por el medio, en las que afirmó: “Nadie tiene derecho a interrumpir un culto religioso e infringir el derecho de sus conciudadanos de practicar su religión libremente”. También agregó: “En Alabama, no nos quedaremos de brazos cruzados mientras personas desequilibradas intimidan a nuestras mujeres y niños en nuestras iglesias. Simplemente no toleraremos eso”.
La propuesta surgió tras una protesta ocurrida “el mes pasado” en Cities Church, en St. Paul, Minnesota, durante un culto. Allí, manifestantes entraron al templo para protestar por la relación de uno de los pastores con una oficina local del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU (ICE), según el reporte.
El artículo afirma, citando a KARE 11, que un manifestante impidió que padres tuvieran acceso a sus propios hijos y que un cristiano resultó herido al intentar huir. Además, se menciona una acusación presentada en el Tribunal de Distrito de EE.UU para el Distrito de Minnesota.
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Esa acusación describió el hecho como “un ataque coordinado al estilo de toma de poder”, con “actos de opresión, intimidación, amenazas, interferencia y obstrucción física”, y señaló que el pastor y la congregación fueron obligados a terminar el culto. En la misma declaración se indicó que algunos fieles huyeron por temor, se activó un plan de emergencia y “niños pequeños” quedaron preguntándose si sus padres iban a morir.
Este caso vuelve a poner sobre la mesa el llamado bíblico a buscar la paz, aun cuando existan tensiones sociales fuertes. “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5:9), una palabra que anima a cuidar tanto la firmeza de la fe como el respeto por la vida del otro.
An Alabama bill would make intentionally disrupting a worship service a Class C felony, sparking debate over religious freedom and protest rights.#Alabama #ReligiousFreedom #ChurchSecurity #ProtestRights #ChristianNews
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