Un líder religioso que creció bajo uno de los regímenes más opresivos del mundo tomó la decisión más arriesgada de su vida para salvarse. Su escape desesperado a través de montañas nevadas, permitió que su destino y el de su familia fuera trasformado por la fe.

Shah Ahmadi, quien fue un devoto seguidor del islam desde los ocho años, llegó a ser un exitoso ingeniero topográfico en Irán. Sin embargo, su vida dio un giro radical cuando el gobierno lo investigó por presenciar unas instalaciones secretas mientras trabajaba. «No pude decir adiós a mi familia, a mi mamá y a mi papá, y esta fue la parte más difícil de mi vida», recordó.
Huyendo del inminente peligro de muerte, Ahmadi cruzó ilegalmente la frontera hacia Turquía junto a un contrabandista, temiendo por su vida en cada paso. Al encontrarse a salvo pero sumido en el vacío, intentó calmar su dolor refugiándose en vicios, descubriendo que su antigua religión no le daba respuestas. Fue al llegar a Inglaterra cuando un desconocido se le acercó y le hizo una pregunta que lo cambiaría todo: «¿Sabes que Jesús te ama?».
El mensaje de que Dios lo amaba tal como era y lo limpiaría de sus pecados impactó profundamente su corazón, llevándolo a congregarse. «La presencia de Dios vino como lluvia desde la parte superior de mi cabeza hasta todo mi cuerpo», detalló Ahmadi sobre su experiencia. Llorando como un niño, comenzó a comparar la Biblia con su antiguo libro sagrado durante ocho meses, rindiendo finalmente su vida a Cristo.
Aunque la conversión trae consigo el riesgo de la persecución, el impacto de su fe logró alcanzar milagrosamente a sus seres queridos. «Uno por uno, vinieron a Cristo», relató, explicando que ocho miembros de su familia experimentaron visiones y sueños donde Jesús se les apareció. En 2016, Ahmadi logró reunir a 20 de sus familiares en Turquía, donde su propio padre entregó su vida a Dios tras escuchar un conmovedor testimonio.
Actualmente, el evangelista cuenta con 32 familiares que forman parte de la iglesia subterránea en su país natal. Ser cristiano allí representa un peligro extremo, ya que congregarse en casas o bautizarse puede conllevar penas de hasta trece años de prisión. A pesar de los graves riesgos, su familia se mantiene firme, demostrando una devoción inquebrantable que desafía las leyes humanas más restrictivas.
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El testimonio de esta familia demuestra que ninguna frontera cerrada ni amenaza gubernamental puede detener el avance del mensaje de salvación. Cuando el amor de Dios interviene, rompe las cadenas de la tradición y trae una paz que el mundo no puede ofrecer ni comprender. Como afirma Hechos 4:12, «Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos».
La historia de Ahmadi, quien ahora es director de alianzas estratégicas para Iran Alive Ministries, continúa inspirando a creyentes en todo el mundo. Su vida es un recordatorio del alto costo del discipulado y del inmenso valor de compartir el mensaje con aquellos que parecen inalcanzables. Hoy en día, desde la libertad, sigue trabajando incansablemente para que más compatriotas puedan conocer la verdad que transformó su existencia.
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