Mientras el número de muertos en las protestas de Irán ya se cuenta por miles, al menos diez cristianos fueron arrestados y señalados como responsables de las manifestaciones, en un intento del régimen islámico de usarlos como “chivos expiatorios”. En un clima de miedo y represión, la minoría cristiana vuelve a quedar en la línea de fuego.

Según fuentes locales de Barnabas Aid, los creyentes detenidos fueron acusados de liderar protestas contra el gobierno y de actuar contra la seguridad nacional. Las detenciones comenzaron el 4 de enero en tres localidades de la provincia de Fars, una de las zonas más agitadas por las marchas que iniciaron en Teherán el 28 de diciembre y se extendieron por todo el país.
Un gerente de proyectos de Barnabas Aid para la región del Irán advirtió sobre un patrón preocupante. “Nuestros socios en el terreno informan de una tendencia alarmante: el gobierno iraní está usando cada vez más a la minoría cristiana como chivo expiatorio, acusando a los creyentes de incitar y liderar estas manifestaciones”, afirmó.
Un cristiano iraní describió el ambiente de inseguridad que se vive. “Hemos visto un esfuerzo coordinado por vincular a la Iglesia con los disturbios económicos. Uno de nuestros hermanos fue arrestado simplemente porque lo vieron conversando con un grupo de comerciantes”, relató.
“El gobierno está desesperado por encontrar un líder para este movimiento sin liderazgo y considera a los cristianos un blanco fácil por nuestras conexiones internacionales. Por favor, oren, porque esperamos más arrestos en las próximas noches”, añadió el mismo creyente.
El líder supremo, Ali Khamenei, ha culpado a actores externos, como Estados Unidos, de influir en las protestas y ha llamado a los manifestantes “vándalos” y “alborotadores”. “El clima es de miedo. Las autoridades no solo buscan manifestantes; buscan blancos que puedan usar para contar una historia de interferencia extranjera”, explicó un pastor de una iglesia clandestina.
“Han allanado varias casas de creyentes, alegando que somos nosotros quienes proporcionamos el ‘combustible ideológico’ para las marchas en las calles. Nuestra gente se está quedando en casa, pero las búsquedas puerta a puerta son implacables”, denunció este pastor.
Mientras tanto, la represión se ha vuelto cada vez más sangrienta. Este martes 13, un miembro del gobierno iraní dijo a la agencia Reuters que unas 2.000 personas han muerto en las manifestaciones, entre civiles y agentes de seguridad.
El lunes 12, la organización Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, informó que al menos 648 manifestantes habían sido asesinados y más de 10.000 personas detenidas. En redes sociales circulan videos donde se ven decenas de cuerpos en bolsas, alineados frente al instituto forense de Teherán.
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En este contexto, la situación de los cristianos se agrava en un país mayoritariamente musulmán, donde el gobierno prohíbe iglesias, Biblias y el evangelismo. Líderes y creyentes descubiertos pueden enfrentar prisión y tortura, especialmente si dejaron el islam para seguir a Cristo, ya que la apostasía está prohibida por la sharia; aun así, según el informe de Article 18, la iglesia secreta sigue creciendo, y el Irán ocupa el 9.º lugar en la Lista Mundial de la Persecución 2025 de Open Doors.
Iranian Christians scapegoated amidst protests, at least ten arrested https://t.co/FtfCWhazKz
— Kaz (@Kaz76897824) January 10, 2026
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