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Marcos 14:44 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

44 Y el que le traicionaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, ese es, prendedle, y llevadle con seguridad.

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Biblia Reina Valera 1960

44 Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, ese es; prendedle, y llevadle con seguridad.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

44 El traidor, Judas, había acordado previamente con ellos una señal: «Sabrán a cuál arrestar cuando yo lo salude con un beso. Entonces podrán llevárselo bajo custodia».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

44 El traidor les había dado esta señal: 'Al que yo dé un beso, ése es; deténganlo y llévenlo bien custodiado.

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La Biblia Textual 3a Edicion

44 Y el que lo entregaba les había dado una contraseña, diciéndoles: Al que yo bese, él es; prendedlo y llevadlo custodiado.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

44 El que lo iba a entregar les había dado una contraseña: 'Aquel a quien yo bese, ése es, prendedlo y llevadlo bien seguro'.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

44 Judas ya les había dicho: «Al que yo bese, ese es Jesús. Arréstenlo y llévenselo bien atado.»

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Marcos 14:44
13 Mga Krus na Reperensya  

Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre, y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad, cuando hiera la tierra de Egipto.


Fieles son las heridas del amigo; pero engañosos son los besos del enemigo.


Levantaos, vamos; he aquí, se acerca el que me traiciona.


Y en ese momento, mientras Él aún hablaba, vino Judas, que era uno de los doce, y con él una gran multitud con espadas y palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes y de los escribas y de los ancianos.


Y cuando vino, enseguida se acercó a Él, y le dijo: Maestro, Maestro. Y le besó.


Y después de haberles herido de muchos azotes, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad.


y en nada intimidados por los que se oponen; que a ellos ciertamente es indicio de perdición, pero a vosotros de salvación, y esto de Dios.


La salutación de mi propia mano, de Pablo, que es mi signo en toda epístola: Así escribo.


Os ruego pues, ahora, que me juréis por Jehová, que como he hecho misericordia con vosotros, así la haréis vosotros con la casa de mi padre, de lo cual me daréis una señal segura;


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