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Lucas 4:40 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

40 Al ponerse el sol, todos cuantos tenían enfermos de diversas dolencias los trajeron a él, y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.

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Biblia Reina Valera 1960

40 Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían a él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

40 Esa tarde, al ponerse el sol, la gente de toda la aldea llevó ante Jesús a sus parientes enfermos. Cualquiera que fuera la enfermedad, el toque de su mano los sanaba a todos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

40 Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversos males se los llevaban a Jesús y él los sanaba imponiéndoles las manos a cada uno.

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La Biblia Textual 3a Edicion

40 Y cuando el sol se estaba poniendo, todos cuantos tenían enfermos de diversas dolencias los llevaron a Él, e imponiendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

40 A la caída del sol, todos los que tenían enfermos de diversas dolencias se los llevaron a él; él les iba imponiendo las manos uno por uno y los curaba.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

40 Y a la puesta del sol, todos aquellos que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían a Él; y Él ponía las manos sobre cada uno de ellos, y los sanaba.

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Lucas 4:40
12 Mga Krus na Reperensya  

Ciegos recobran la vista y cojos andan, leprosos son limpiados y sordos oyen, muertos son despertados, y pobres son evangelizados.


Y oyéndolo, se retiró Jesús de allí en una barca a un lugar desierto, a solas. Y oyéndolo, las multitudes le siguieron a pie desde las ciudades.


Porque a muchos curó, de suerte que se echaban sobre él, a fin de que le tocasen cuantos tenían dolencias.


y le rogaba mucho diciendo: Mi hijita está en los últimos, que vengas y pongas sobre ella las manos para que sea salvada y viva.


Y no podía hacer allí ningún milagro, sino curar a unos pocos enfermos imponiéndoles las manos.


de suerte que sobre los enfermos se llevaban de su cuerpo pañuelos o mandiles, y se iban de ellos las enfermedades, y también los espíritus malos.


de suerte que hasta en las calles traían a los enfermos, y los ponían sobre camillas y lechos, para que al venir Pedro, a lo menos la sombra pasase sobre alguno de ellos.


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