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Juan 14:26 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

26 pero el consolador, el Espíritu santo, que enviará el Padre en mi nombre, él os enseñará todas las cosas. Y os recordará todas las que os dije.

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Biblia Reina Valera 1960

26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

26 Sin embargo, cuando el Padre envíe al Abogado Defensor como mi representante —es decir, al Espíritu Santo—, él les enseñará todo y les recordará cada cosa que les he dicho.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

26 En adelante el Espíritu Santo, el Intérprete que el Padre les va a enviar en mi Nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que yo les he dicho.

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La Biblia Textual 3a Edicion

26 pero el Paracleto,° el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que os dije.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

26 Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, él os lo enseñará todo, y os recordará cuanto os he dicho yo'

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

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Juan 14:26
75 Mga Krus na Reperensya  

La generación de Jesucristo era así: Desposada su madrea María con José, antes de juntarse fué hallada encinta de espíritu santo ;


Siendo él resuelto a esto, he aquí un ángel del Señor, en sueños, le apareció diciendo: José, hijo de David, no temas tomar a María, tu esposa, porque lo que en ella fué engendrado es de espíritu santo.


Id pues, haced discípulos a todas las gentes, bautizándoles en el nombre del Padre y del Hijo y del Santo Espíritu,


Yo os bautizo en agua para conversión, mas el que viene tras mí es más poderoso que yo cuyos zapatos no soy digno de. llevar. El os bautizará en espíritu santo y fuego.


Porque David mismo dijo en el espíritu santo: Dijo el Señor a mi señor: Siéntate a mi diestra, hasta que haya puesto a tus enemigos por estrado de tus pies (Sal. 110:1).


Cuando pues os lleven entregándoos, no os preocupéis por lo que hablaréis, mas lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad, porque no sois vosotros los que habláis, sino el santo Espíritu (Mt. 10:19).


porque él será grande delante del Señor y no beberá vino ni sidra, y será llenado de espíritu santo, desde su nacimiento;


Respondióle el ángel: Un soplo santo vendrá sobre ti, y una fuerza del Altísimo te hará sombra, por lo cual también lo santo que de ti nace, será llamado hijo de Dios.


Y aconteció cuando Elizabet oyó la salutación de María que saltó en su vientre la criatura, y Elizabet fué llenada de espíritu santo,


Y Zacarías, su padre, fué llenado de espíritu santo, y profetizó diciendo:


Si, pues, vosotros, estando malos, sabéis dar buenas cosas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre celestial dará espíritu santo a los que le ruegan?


He aquí, había en Jerusalem un hombre cuyo nombre era Simeón, este hombre era justo y piadoso, aguardando la consolación de Israel, y espíritu santo era sobre él.


Y he aquí yo envío la promesa de mi Padre sobre vosotros. Vosotros, pues, permaneced en la ciudad de Jerusalem hasta que os hayáis investido de fuerza de arriba.


y descendió el Espíritu santo en forma corporal como una paloma sobre él, y una voz se oyó del cielo, diciendo: Tú eres mi hijo, el amado, en ti me complací.


Y yo no le conocía, mas el que me envió a bautizar en agua, aquél me dijo: Aquel sobre quien vieres al Espíritu descendiendo y posando sobre él, éste es el que bautiza en espíritu santo.


Estas cosas no las entendieron sus discípulos al principio, mas cuando fué glorificado Jesús, entonces se acordaron que estas cosas estaban escritas sobre él y que se hicieron estas cosas.


y yo rogaré al Padre y os dará otro ayudador para que permanezca con vosotros para siempre;


Estas cosas os he hablado estando con vosotros;


Cuando pues viniere el abogado que yo enviaré de parte de mi Padre, el Espíritu de la verdad que procede del Padre, aquél dará testimonio de mí,


Pero yo os digo la verdad: os conviene que yo me vaya. Si en efecto no me fuere el Defensor no vendrá a vosotros; mas si me fuere le enviaré a vosotros.


Cuando, pues, fué levantado de entre los muertos, se acordaron sus discípulos que decía esto, y creyeron a la Escritura y a la palabra que dijo Jesús.


Y diciendo esto sopló y díjoles: Recibid soplo santo.


Está escrito en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios. Todo, pues, el que oyó del Padre y aprendió de él, viene a mí,


Esto lo dijo del Espíritu que habían de recibir los creyentes en él, porque aun no había espíritu , porque Jesús todavía no fué glorificado.


hasta el día en que dando instrucciones por espíritu santo a los apóstoles que escogió, fué llevado arriba,


Y en su compañía, les recomendó que no se ausentasen de Jerusalem, sino que aguardasen la promesa del Padre que oísteis de mí:


mas recibiréis fuerza, al venir sobre vosotros el santo Espíritu, y me seréis testigos en Jerusalem, en toda la Judea y en Samaria y hasta lo último de la tierra.


Y me acordé de la palabra del Señor como decía: Juan bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados en espíritu santo.


Sirviendo ellos al Señor, y ayunando dijo el santo Espíritu: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a la cual los he llamado.


Estos pues, delegados por el santo Espíritu, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre,


Porque pareció bien al santo Espíritu y a nosotros que nada más os sea impuesto por carga, fuera de esto que es necesario:


Y el Dios conocedor de los corazones les dio testimonio, dando el santo espíritu a ellos así como también a nosotros,


Atravesaron la Frigia y el país de Galacia, impedidos por el santo Espíritu hablar la palabra en Asia;


Por la diestra de Dios, pues, elevado, y recibiendo del Padre la promesa del santo Espíritu, derramó esto que ahora vos otros veis y oís.


y fueron llenados todos de espíritu santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según que el Espíritu les daba expresarse.


Mirad por vosotros mismos y por todo el rebaño en que el santo Espíritu os puso por obispos para apacentar la iglesia del Señor que se adquirió por la sangre propia.


En todo os demostré que así trabajando es menester sostener a los flacos, y acordarse de las palabras del Señor Jesús, porque él dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.


Estando en desacuerdo los unos con los otros se separaban, diciéndoles Pablo una sola palabra: Bien habló el Espíritu santo por Isaías el profeta (c. 6:9) a nuestros padres,


Díjole Pedro: Ananías ¿por qué hinchió Satanás tu corazón que mintieses al santo Espíritu, y desfalcases del precio del campo?


Duros de cerviz e incircuncisos de corazón y de orejas, vosotros os oponéis siempre al santo Espíritu, como vuestros padres, así también vosotros.


Estando pues lleno de espíritu santo, poniendo los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la diestra de Dios,


porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en espíritu santo ;


El Dios de la esperanza os llene de todo gozo y paz, en el creer, para que abundéis en la esperanza con fuerza de espíritu santo.


para ser funcionario de Cristo Jesús entre los gentiles, ministrando el evangelio de Dios a fin de que la ofrenda de los gentiles venga a ser agradable, santificada en espíritu santo.


la esperanza, pues, no avergüenza, porque el amor de Dios se ha derramado en nuestros corazones por un espíritu santo que nos fué dado.


por tanto os declaro que ninguno hablando con espíritu de Dios dice: Anatema Jesús; y ninguno puede decir 'Señor Jesús', sino con espíritu santo.


¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del espíritu santo que está en vosotros, que tenéis de Dios y que no sois de vosotros mismos,


en pureza, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en espíritu santo, en amor no fingido,


en quien también vosotros, escuchando la palabra de la verdad, el evangelio de la salvación de vosotros, en el cual también creyendo fuisteis sellados con el espíritu de la promesa, el santo


para que el Dios de nuestro Señor Jesu-Cristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en conocimiento de él,


y no atristéis al espíritu santo de Dios (Is. 63:10; cf. 1:18), con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.


Luego el que desecha, no desecha a hombre sino al Dios que también puso su espíritu santo en vosotros.


Guarda el buen depósito por espíritu santo que habita en nosotros.


no es por obras con justicia que hicimos nosotros, sino conforme a su misericordia que nos salvó por un baño de regeneración y renovación de espíritu santo


Nos lo atestigua también el Espíritu santo, porque, después de haber dicho:


testificando Dios con ellos por señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos de espíritu santo según la voluntad de él.


Por eso, como dice el Espíritu santo (Sal. 95:7-11): Hoy si oyereis su voz,


mostrando el Espíritu Santo esto que aun no ha sido manifestada la vía del Santísimo, mientras que la primera tienda está en pie,


a los cuales fué revelado que no era para sí mismos, sino para vosotros que servían las cosas que ahora os fueron anunciadas por los que os evangelizaron con espíritu santo enviado del cielo, en las cuales ángeles desean penetrar con humildad.


porque no es por voluntad de hombre que antes fué traída una profecía, mas movidos por espíritu santo hablaron los santos hombres de Dios.


y vosotros tenéis unción de parte del Santo, y lo sabéis todo.


Y la unción que vosotros recibisteis de él, en vosotros permanece, y no tenéis necesidad que alguno os enseñe ; mas como la unción de él os enseña de todo, también es verdadera y no es mentira, y así como os enseñó, permaneced en él.


Y el Espíritu es el que testifica, porque el Espíritu es la verdad,


Pero vosotros, amados, edificándoos a vosotros mismos sobre vuestra santísima fe, orando con espíritu santo,


Quien tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias: El que venciere no será dañado de la muerte segunda.


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