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Juan 1:14 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

14 Y el Verbo vino a ser carne, y habitó entre nosotros, y contemplamos la gloria de él, como la gloria de unigénito de padre, lleno de gracia y de verdad (Ex. 34:6).

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Biblia Reina Valera 1960

14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

14 Entonces la Palabra se hizo hombre y vino a vivir entre nosotros. Estaba lleno de amor inagotable y fidelidad. Y hemos visto su gloria, la gloria del único Hijo del Padre.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

14 Y la Palabra se hizo carne, puso su tienda entre nosotros, y hemos visto su Gloria: la Gloria que recibe del Padre el Hijo único; en él todo era don amoroso y verdad.

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La Biblia Textual 3a Edicion

14 Y el Logos se hizo carne, y tabernaculizó° entre nosotros, y contemplamos su gloria (gloria como del Unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

14 Y la Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros. Nosotros vimos su gloria, gloria como de Hijo único que viene del Padre, lleno de gracia y de verdad.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

14 Y el Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

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Juan 1:14
60 Mga Krus na Reperensya  

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús el dicho Cristo.


porque os nació hoy un salvador que es Cristo, Señor, en la ciudad de David.


y dio a luz al hijo de ella, al primogénito, y le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada.


Pedro y los que con él estaban rendidos de sueño y despertándose vieron la gloria de él y a los dos varones que estaban con él.


En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba cerca a Dios y el Verbo era Dios.


Dícele Jesús: ¿No te dije que si creyeres, verás la gloria de Dios?


Díceles Jesús: Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí.


Dícele Jesús: Tanto tiempo ha que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe. El que me ha visto, ha visto al Padre, y ¿cómo dices tú: Muéstranos al Padre?


Y la gloria que me has dado, yo les he dado para que sean uno así como nosotros uno somos;


Padre, los que me has dado, quiero que donde estoy yo, también estén conmigo, para que contemplen mi gloria que me has dado, porque me amaste antes de la fundación del mundo.


Díjole pues Pilato: ¿Luego rey eres tú? Respondió Jesús: Tú lo dices, soy rey yo. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo para dar testimonio a la verdad. Todo el que es de la verdad oye mi voz.


Este principio de los milagros hizo Jesús, en Cana de Galilea, y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos.


Porque de tal manera amó Dios al mundo que dio a su hijo, al unigénito, para que todo el que confía en él no perezca, sino que tenga vida eterna,


El que confía en él no es juzgado, mas el que no confía ya' está juzgado, porque no ha creído en el nombre del unigénito hijo de Dios.


Yo soy el pan viviente, el que del cielo descendió. Si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre, y el pan que yo daré es mi carne que yo daré por la vida del mundo.


y conoceréis la verdad y la verdad os libertará.


porque ésta la ha cumplido Dios a los hijos de ellos, a nosotros, levantando a Jesús, como también en el salmo segundo está escrito: Mi hijo eres tú. Yo hoy te he engendrado.


porque lo imposible a la ley en cuanto era débil por la carne, Dios enviando a su propio hijo en semejanza de carne de pecado, y por el pecado condenó al pecado en la carne


cuyos son los padres y de los cuales es el Cristo por lo que es según la carne. El que es sobre todo sea Dios bendito por los siglos de los siglos! Amén.


El primer hombre de la tierra es terreno, el segundo el del cielo;


y me dijo: Bástate mi gracia, porque la fuerza en flaqueza se consuma. De buena gana, pues, me alabaré en mis flaquezas para que acampe sobre mí la fuerza del Cristo;


mas cuando vino el cumplimiento del tiempo, envió Dios al hijo de él nacido de mujer, nacido bajo la ley,


A mí, el menor de todos los santos, me fué dada esta gracia de anunciar a los gentiles la inescrutable riqueza del Cristo


porque a Dios plugo que en él habitase toda la plenitud,


en quien están todos los tesoros de la sabiduría y conocimiento escondidos.


porque en él habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente.


E indiscutiblemente grande es el misterio de la piedad, el cual fué manifestado en carne, fué justificado en espíritu, fué visto de ángeles, fué predicado entre gentiles, fué creído en el mundo, fué elevado en gloria.


el que, siendo reflejo de la gloria e imagen de la persona de él, llevando todas las cosas con la palabra de la potencia de él, habiendo hecho por sí mismo purgación de pecados, se sentó a la derecha de la Majestad en las. alturas,


Porque ¿a cuál de los ángeles dijo jamás Dios: Mi hijo eres tú, hoy yo te he engendrado (Sal. 2:7), y otra vez (2 Sam. 7:14): Yo le seré a él padre y él me será hijo:


Por eso entrando « n el mundo dice (Sal. 40:7-9): Sacrificio y ofrenda no quisiste. mas me formaste un cuerpo ;


Porque el que santifica y los santificados de uno (Dios) son todos, por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos,


Así también el Cristo no se glorificó a sí mismo para ser hecho sumo sacerdote, mas fué el que le dijo: Mi hijo eres tú, yo hoy te he engendrado.


Y nosotros hemos visto, y testificamos que el Padre ha enviado al hijo por salvador del mundo.


En esto fué manifestado el amor de Dios en nosotros, en que ha enviado a su hijo, el unigénito, al mundo para que vivamos por él.


Porque muchos engañadores salieron al mundo, los que no confiesan a Jesu-Cristo venido en carne. Este es el engañador y el anticristo.


y está envuelto en un manto teñido en sangre y está llamado por su nombre: el Verbo de Dios.


Y oí una voz fuerte del trono que decía: He aquí la residencia de Dios con los hombres, y morará con ellos, y ellos serán su pueblo, y Dios mismo será por Dios a ellos.


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