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Efesios 1:11 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

11 en él en quien también fuimos hechos herederos predesignados conforme al propósito de aquel que obra todas las cosas, según el consejo de su voluntad

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Biblia Reina Valera 1960

11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

11 Es más, dado que estamos unidos a Cristo, hemos recibido una herencia de parte de Dios, porque él nos eligió de antemano y hace que todas las cosas resulten de acuerdo con su plan.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

11 En Cristo fuimos elegidos nosotros: Aquel que dispone de todas las cosas y las somete a su voluntad decidió que fuéramos pueblo suyo

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La Biblia Textual 3a Edicion

11 en quien también fuimos hechos herederos, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

11 En él mismo hemos sido también agraciados con la herencia, predestinados -según el previo decreto del que lo impulsa todo conforme a la decisión de su voluntad-

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

11 En quien también obtuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito de Aquél que hace todas las cosas según el consejo de su voluntad;

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Efesios 1:11
40 Mga Krus na Reperensya  

Oyendo esto los gentiles se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor. Y creyeron cuantos estaban arreglados para vida eterna.


a éste entregado por el determinado consejo y presciencia de Dios, clavándolo por manos inicuas, le quitasteis la vida,


porque no me retraje de anunciaros todo el consejo de Dios.


Y ahora os encomiendo, hermanos, a Dios y a la palabra de su gracia, el cual puede edificar y dar herencia entre todos los santificados.


para abrir sus ojos, de suerte que se vuelvan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios, para que ellos reciban remisión de pecados y lote entre los santificados, por la fe en mí (Col. 1:2).


para hacer todo lo que tu mano y tu consejo antes determinaron que se hiciese.


¿Quién conoció la mente del Señor? (Is. 40:13). ¿Quién fué su consejero? o


si hijos, también herederos, herederos de Dios, coherederos de Cristo, si al menos padecemos con él para que también con él seamos glorificados.


sabemos pues que a los que aman a Dios, todo concurre en bien a los que, según propósito, son llamados


porque a los que antes conoció también los predeterminó a ser semejantes a la imagen de su hijo, de suerte que él sea primogénito entre muchos hermanos


y los que predeterminó, a éstos también llamó y a los que llamó a éstos también justificó, y a los que justificó, a éstos también glorificó.


porque no siendo aún nacidos, sin que hayan hecho ni bien ni mal, para que el propósito de Dios según elección dependiese no de obras sino del que llama,


Si, en verdad, de ley depende la herencia ya no es promesa, pero a Abraham es por promesa que Dios ha hecho favor.


que es arras de nuestra herencia en vista de la redención del pueblo propio (Tito 2:14) a alabanza de su gloria.


siendo alumbrados los ojos de vuestro corazón para saber cuál es la esperanza de su vocación, y cuál la riqueza de la gloria de su herencia en los santos,


predeterminados a la adopción de hijos por Jesucristo, a él, según la benevolencia de su voluntad


que hizo abundar en nosotros con toda sabiduría y entendimiento,


haciéndonos conocer el misterio de su voluntad, según su benevolencia que se propuso en él (Cristo)


según un propósito de los siglos que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor


dando gracias al Padre que, después de habernos hecho capaces de participar de la herencia de los santos en la luz,


sabiendo que del Señor recibiréis la retribución de la herencia. Al Señor Cristo servís.


que se dio a sí mismo por nosotros para que nos librase de toda iniquidad y se purificase a sí mismo un pueblo propio, celoso de buenas obras (Deut. 7:6).


para que, justificados por la gracia de aquél, vengamos a ser herederos en esperanza de la vida eterna.


Por lo cual queriendo demostrar más expresamente a los herederos de la promesa lo inmutable de su consejo, Dios intervino con juramento


Oíd, mis queridos hermanos, ¿no escogió Dios a los pobres de este mundo, ricos en fe y herederos del reino que prometió a los que le aman?


para una herencia incorruptible, inmaculada e inmarcesible, conservada en los cielos


no volviendo mal por mal o injuria por injuria, sino al contrario bendiciendo, sabiendo que a esto fuisteis llamados para que heredéis bendición,


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