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Apocalipsis 22:17 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

17 Y el Espíritu y la esposa dicen: ¡Ven! Y el que oye diga: ¡Ven! Y el que tenga sed, venga, y el que quiere, reciba agua de la vida gratuitamente.

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Higit pang mga bersyon

Biblia Reina Valera 1960

17 Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

17 El Espíritu y la esposa dicen: «Ven». Que todos los que oyen esto, digan: «Ven». Todos los que tengan sed, vengan. Todo aquel que quiera, beba gratuitamente del agua de la vida.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

17 El Espíritu y la Esposa dicen: '¡Ven!' Que el que escucha diga también: '¡Ven!' El que tenga sed, que se acerque; y el que lo desee, reciba gratuitamente el agua de la vida.

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La Biblia Textual 3a Edicion

17 Y el Espíritu y la Esposa dicen: ¡Ven! Y el que oye, diga: ¡Ven! Y el que tenga sed, venga, y el que quiera, tome gratuitamente del agua de la vida.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

17 El Espíritu y la esposa dicen: 'Ven'. El que oiga, diga: 'Ven'. Quien tenga sed, que se acerque. El que quiera, tome gratis del agua de la vida.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

17 Y el Espíritu y la esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiere, tome del agua de la vida gratuitamente.

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Apocalipsis 22:17
29 Mga Krus na Reperensya  

Y los dos discípulos le oyeron hablar y siguieron a Jesús.


Respondióle Jesús: Si conocieses el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber, tú le habrías pedido, y él hubiera dado a ti agua viva.


Dícele la mujer: Señor, ni balde tienes, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva?


mas el que bebiere del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, mas el agua que le daré vendrá a ser en él un pozo de agua surgente a vida eterna.


Venid a ver un hombre que me dijo todo cuanto hice. ¿Acaso éste no es el Cristo?


En el último día, el grande de la fiesta, estaba de pie Jesús y clamó, diciendo: Si alguien tiene sed, venga a mí, y beba.


justificados de balde en su gracia, por la redención que es en Cristo Jesús


Y nosotros no recibimos el espíritu del mundo sino el espíritu que procede de Dios para que sepamos las cosas que nos fueron dadas por Dios;


Y oí una voz del cielo que decía: Escribe: Bienaventurados los muertos que en el Señor mueren desde ahora, sí, dice el Espíritu, para que se descansen de sus penas, porque sus obras siguen con ellos. (Fil. 1:23.)


Quien tiene oído oiga lo que dice el Espíritu a las iglesias. Al que venciere le daré a comer del árbol de la vida que está en el Paraíso de Dios (c. 22:14, 19).


y la ciudad santa, nueva Jerusalem que bajaba del cielo, de parte de Dios, arreglada como una novia ataviada para su esposo.


Y me dijo: Hecho es. Yo soy el alfa y la omega, el principio y el fin. Y al que tiene sed, daré de la fuente del agua de la vida gratuitamente.


Y vino uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete últimas plagas, y habló conmigo, diciendo: Aquí te mostraré la novia, la esposa del Cordero.


Y mostróme el ángel un río de agua de vida, claro como cristal, que sale del trono de Dios y del Cordero.


Yo Jesús, envié a mi ángel a testificaros estas cosas sobre las iglesias. Yo soy el vástago y el linaje de David, la estrella brillante de la mañana.


porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a las fuentes de aguas corrientes. Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos (Isa. 25-8).


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