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Apocalipsis 13:6 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

6 y abrió su boca en blasfemias contra Dios, a blasfemar de su Nombre y de su tabernáculo y de los que moran en el cielo;

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Biblia Reina Valera 1960

6 Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

6 Y abrió la boca con terribles blasfemias contra Dios, maldiciendo su nombre y su habitación, es decir, a los que habitan en el cielo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

6 Abrió, pues, su boca para insultar a Dios, insultar su Nombre y su santuario, es decir, a los que habitan en el cielo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

6 Y abrió su boca en blasfemias contra Dios,° para blasfemar su nombre y su tabernáculo, a los que moran° en el cielo.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

6 Abrió su boca para blasfemar contra Dios y maldijo su nombre, el de su morada y el de los que moran en el cielo.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

6 Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar su nombre y su tabernáculo, y a los que moran en el cielo.

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Apocalipsis 13:6
26 Mga Krus na Reperensya  

¡Cría de víboras! ¿cómo podéis hablar buenas cosas, sien do malos?


porque del corazón salen pensamientos malos, homicidios, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias.


Y el Verbo vino a ser carne, y habitó entre nosotros, y contemplamos la gloria de él, como la gloria de unigénito de padre, lleno de gracia y de verdad (Ex. 34:6).


Sepulcro abierto la garganta de ellos, con sus lenguas engañan, veneno de áspides bajo sus labios.


porque a Dios plugo que en él habitase toda la plenitud,


porque en él habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente.


Porque fué construida una tienda la primera en que había el candelabro y la mesa y la proposición de los panes, lo que se llama lugar Santo,


No es en efecto en santuario hecho de manos que entró el Cristo, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para comparecer ahora en la presencia de Dios por nosotros.


Y oyeron una gran voz del cielo, diciéndoles: Subid acá. Y subieron al cielo en la nube y los contemplaron sus enemigos.


Por esto, regocijaos, ciclos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de la tierra y del mar!, porque descendió el diablo a vosotros, teniendo grande furor, sabiendo que tiene poco tiempo. (Le. 10:18, Jn. 12:31; 16:11; cf. Col. 2:5).


Y después de estas cosas, vi, y he aquí se abrió el santuario de la tienda del testimonio en el cielo.


Regocíjate sobre ella, cielo y vosotros los santos y los apóstoles y los profetas, porque Dios juzgó vuestra causa contra ella.


Y oí una voz fuerte del trono que decía: He aquí la residencia de Dios con los hombres, y morará con ellos, y ellos serán su pueblo, y Dios mismo será por Dios a ellos.


Después de estas cosas vi, y he aquí una puerta abierta en el cielo. Y la primera voz que oí era como de trompeta, hablando conmigo, diciendo: Sube acá, y te mostraré lo que debe suceder después de estas cosas.


y alrededor del trono veinticuatro tronos y sobre los tronos veinticuatro ancianos sentados, vestidos de ropas blancas y sobre sus cabezas coronas de oro;


Y a toda criatura que hay en el cielo y sobre la tierra y debajo de la tierra y sobre el mar y todo cuanto hay en ellos, oí decir: Al que está sentado en el trono y al Cordero la bendición, y el honor y la gloria y la fuerza por los siglos de los siglos.


Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su santuario. Y el que está sentado en el trono tenderá su pabellón sobre ellos.


Después de estas cosas, vi, y he aquí una gran muchedumbre que nadie podía contar de toda nación y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de ropas blancas y con palmas en sus manos,


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