Lucas 13 - Biblia Serafín de Ausejo 19751 En aquel momento se presentaron unos para contarle lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de las víctimas que ofrecían. 2 Él les respondió: '¿Pensáis que esos galileos, por haber sufrido semejante suerte, eran más pecadores que todos los demás galileos? 3 Nada de eso -os lo digo yo-; y si no os convertís, todos pereceréis igualmente. 4 Y de aquellos dieciocho sobre los cuales se desplomó la torre de Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los demás habitantes de Jerusalén? 5 Nada de eso -os lo digo yo-; y si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera'. 6 Entonces les proponía esta parábola: 'Un hombre tenía plantada una higuera en su viña; fue a buscar fruto en ella, pero no lo encontró. 7 Dijo, pues, al viñador: 'Ya hace tres años que estoy viniendo a buscar fruto en esta higuera y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a estar ocupando inútilmente el terreno?'. 8 Dícele el viñador: 'Señor, déjala todavía este año; ya cavaré yo en derredor de ella y le echaré estiércol, 9 a ver si da fruto el año que viene; si no da, entonces la cortas''. 10 Un sábado, estaba él enseñando en una sinagoga. 11 Y precisamente había una mujer que desde hacía dieciocho años tenía una enfermedad por causa de un espíritu, y estaba toda encorvada, sin poder enderezarse en manera alguna. 12 Cuando la vio Jesús, la llamó junto a sí y le dijo: 'Mujer, ya estás libre de tu enfermedad'. 13 Le impuso las manos y al punto se enderezó y daba gloria a Dios. 14 El jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dirigiéndose al pueblo, decía: 'Seis días hay a la semana para trabajar; venid, pues, en ellos para ser curados, pero no precisamente en sábado'. 15 Pero el Señor le contestó: '¡Hipócritas! ¿Acaso cualquiera de vosotros, en sábado, no desata del pesebre su buey o su asno, para llevarlo a beber? 16 Pues entonces, a ésta, que es hija de Abrahán, a la que Satanás tenía atada desde hace dieciocho años, ¿no había que desatarla de esta atadura, aunque fuera en sábado?'. 17 Y al decir estas cosas, todos sus adversarios se sentían abochornados; pero el pueblo entero se alegraba por todas las maravillas que hacía. 18 Decía, pues: '¿A qué se parece el reino de Dios, y a qué lo compararé? 19 Se parece a un grano de mostaza que un hombre tomó y echó en su huerto; creció y se convirtió en árbol, y los pájaros del cielo anidaron en sus ramas'. 20 Y nuevamente dijo: '¿A qué compararé el reino de Dios? 21 Se parece a un poco de levadura que una mujer tomó y mezcló con tres medidas de harina hasta que fermentó toda la masa'. 22 Y atravesaba ciudades y aldeas, enseñando y siguiendo su camino a Jerusalén. 23 Uno le preguntó: 'Señor, ¿son pocos los que se salvan?'. Él les contestó: 24 'Esforzaos por entrar por la puerta estrecha; que muchos -os lo digo yo- intentarán entrar, pero no lo conseguirán. 25 Después que el amo de la casa se haya levantado a cerrar la puerta, vosotros os quedaréis fuera y comenzaréis a llamar a la puerta, diciendo: 'Señor, ábrenos'. Pero él os responderá: 'No sé de dónde sois vosotros'. 26 Entonces os pondréis a decir: 'Hemos comido y bebido contigo y has enseñado en nuestras plazas'. 27 Pero él os repetirá: 'No sé de dónde sois; alejaos de mí, todos los fautores de injusticia '. 28 Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán y a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, mientras que vosotros seréis arrojados fuera. 29 En cambio, habrá quienes vengan de oriente y de occidente, del norte y del sur, a ponerse a la mesa en el reino de Dios. 30 Porque mirad que hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos'. 31 En aquel momento se le acercaron unos fariseos para decirle: 'Sal y vete de aquí; que Herodes quiere matarte'. 32 Pero él les contestó: 'Id a decirle a ese zorro: yo expulso demonios y realizo curaciones hoy y mañana; y al tercer día tendré terminada mi obra. 33 Sin embargo, hoy, mañana y pasado tengo que seguir mi camino, porque no cabe que un profeta pierda la vida fuera de Jerusalén. 34 ¡Jerusalén, Jerusalén: la que mata a los profetas y apedrea a los que fueron enviados a ella! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos como la gallina a sus polluelos bajo sus alas! Pero vosotros no quisisteis. 35 Mirad que vuestra casa se os quedará desierta. Pero yo os digo: ya no me volveréis a ver hasta que llegue el momento en que digáis: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!'. |
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