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Mateo 14 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

1 En aquel tiempo oyó Herodes el tetrarca, la fama de Jesús,

2 y dijo a sus criados: Este es Juan el bautista. El fué despertado de los muertos, y por eso las fuerzas (milagrosas) obran en él.

3 Herodes, en efecto, prendiendo a Juan le encadenó y le puso en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de Felipe, su hermano,

4 porque Juan le decía: No te es lícito tenerla.

5 Y queriendo matarlo temió al pueblo porque como a profeta le tenían.

6 Celebrándose el cumpleaños de Herodes, bailó la hija de Herodías en el medio, y agradó a Herodes.

7 Por lo que con juramento le prometió darle lo que pidiese.

8 Ella, instigada por su madre: Dame, dijo, aquí, en un plato la cabeza de Juan el bautista.

9 Y fué contristado el rey, mas por los juramentos y por los comensales, mandó que se le diese.

10 Y envió a decapitar a Juan en la cárcel.

11 Y fué traída su cabeza en un plato, y dada a la moza, y ella la llevó a su madre.

12 Y llegados los discípulos de Juan llevaron el cadáver, y lo sepultaron, y fueron a dar la nueva a Jesús.

13 Y oyéndolo, se retiró Jesús de allí en una barca a un lugar desierto, a solas. Y oyéndolo, las multitudes le siguieron a pie desde las ciudades.

14 Y saliendo Jesús vio gran muchedumbre, y fué conmovido a compasión por ellos, y sanó a los enfermos de ellos.

15 Venida la tarde, se llegaron a él sus discípulos, diciendo: Desierto es el lugar y la hora ya pasó. Despide a las multitudes, para que vayan a las aldeas y compren para sí mismos alimentos.

16 Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse. Dadles vosotros de comer.

17 Ellos le dicen: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.

18 Traédmelos acá, dijo.

19 Y habiendo mandado a las multitudes recostarse sobre la hierba, tomando los cinco panes y los dos peces, levantando al cielo los ojos, bendijo y rompiendo los panes los dio a los discípulos, y los discípulos a las multitudes

20 y comieron todos, y fueron saciados y alzaron lo sobrante de los pedazos, doce cestas llenas.

21 Los que comieron eran como cinco mil varones, sin mujeres y muchachos.

22 Y en seguida Jesús obligó a sus discípulos a entrar en la barca y a pasar antes que él a la otra banda, hasta que hubiese despedido a las multitudes.

23 Y habiendo despedido a las multitudes, subió al monte, a solas a orar. Al caer la tarde, estaba solo allí.

24 Mas la barca, ya en medio del mar, estaba batida por las olas, porque era contrario el viento.

25 A la cuarta vigilia de la noche, vino a ellos Jesús, andando sobre el mar.

26 Y viéndole andando sobre el mar, los discípulos fueron asustados, diciendo: ¡Es un fantasma! Y de miedo gritaron.

27 Mas al instante habló Jesús, diciéndoles: Tened ánimo; yo soy, no temáis.

28 Respondiéndole Pedro, dijo: Señor, si eres tú, mándame venir a tí sobre ¡as aguas.

29 'El le dijo: Ven, y bajando de la barca, Pedro anduvo sobre las aguas para venir a Jesús.

30 Mas viendo el viento fuerte, fué espantado, y comenzando a hundirse, gritó, diciendo: ¡Señor, sálvame!

31 Al instante, extendiendo la mano, Jesús le asió y le dice: ¡Hombre de poca fe!, ¿por qué dudaste?

32 Y subiendo ellos a la barca amainó el viento.

33 Los que estaban en la barca se postraron delante de él, diciendo: Verdaderamente hijo de Dios eres.

34 Y habiendo hecho la travesía, llegaron a la tierra de Genezaret.

35 Y reconociéndolo, los hombres de aquel lugar enviaron a toda aquella comarca, y trajéronle a todos los que estaban mal.

36 Y rogábanle que solamente tocasen el fleco de su manto. Y cuantos tocaron fueron sanados. 1C

Nuevo Testamento de Pablo Besson

Copyright © Edición Conmemorativa 1981, Asociación Bautista Argentina de Publicaciones.

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