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Apocalipsis 14 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

1 Y vi, y he aquí el Cordero estaba sobre el monte Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tienen el nombre de él y el nombre de su Padre escrito en sus frente (7:4; Ezeq. 9'4).

2 Y oí una voz del cielo como voz de grandes aguas y como voz de fuerte trueno, y la voz que oí de tañederos de cítaras que tañían con sus cítaras,

3 y cantan un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres y de los ancianos, y nadie pudo aprender el cántico sino los ciento cuarenta y cuatro mil, los redimidos de la tierra.

4 Estos son los que no fueron manchados con mujeres, pues son vírgenes. Estos los que siguen al Cordero adonde vaya; estos fueron comprados de entre los hombres por primicias para Dios y el Cordero,

5 y en la boca de ellos no fué hallada mentira, son pues inmaculados.

6 Y vi otro ángel volando por medio del cielo, teniendo mensaje eterno a llevar a los habitantes de la tierra, a toda nación y tribu y lengua y pueblo,

7 diciendo con voz fuerte: Temed a Dios y dadle gloria, porque vino la hora de su juicio, y rendid culto al que hizo el cielo, la tierra y el mar y las fuentes de las aguas.

8 Y otro ángel siguió, diciendo: Cayó, cayó Babilonia la grande, porque con el vino del furor de su fornicación ha dado de beber a todas las naciones.

9 Y otro ángel, el tercero, les siguió, diciendo con voz poderosa: Si alguien rinde culto a la bestia y a su imagen y toma marca en su frente, o en su mano,

10 él también beberá del vino del furor de Dios, del escanciado puro en el cáliz de la ira de él, y será atormentado en fuego y azufre delante de santos ángeles y delante del Cordero.

11 Y el humo del tormento de ellos por los siglos de los siglos sube, y no tienen reposo día y noche, los que rinden culto a la bestia y a su imagen, y si alguno tomare la marca del nombre de ella.

12 Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.

13 Y oí una voz del cielo que decía: Escribe: Bienaventurados los muertos que en el Señor mueren desde ahora, sí, dice el Espíritu, para que se descansen de sus penas, porque sus obras siguen con ellos. (Fil. 1:23.)

14 Y vi, y he aquí una nube blanca, y sobre la nube uno sentado semejante a hijo de hombre, teniendo sobre su cabeza una corona de oro y en su mano una hoz aguda.

15 Y otro ángel salió del templo, clamando con voz fuerte al que está sentado sobre la nube: Echa tu hoz, y siega, porque llegó la hora de segar, porque maduró la mies de la tierra.

16 Y el que estaba sentado sobre la nube echó su hoz sobre la tierra, y fué segada la tierra.

17 Y otro ángel salió del templo que está en el cielo, teniendo también él una hoz afilada (Joel 4:13).

18 Y otro ángel salió del altar, teniendo potestad sobre el fuego, y llamó con voz fuerte al que tiene la hoz afilada, que decía: Echa tu hoz afilada, y vendimia los racimos de la viña de la tierra, porque maduraron sus uvas.

19 Y el ángel echó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó en el grande lagar del furor de Dios,

20 y fué pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos por espacio de mil seiscientos estadios.

Nuevo Testamento de Pablo Besson

Copyright © Edición Conmemorativa 1981, Asociación Bautista Argentina de Publicaciones.

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