Jesús respondió: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber y ser bautizados del bautismo con que yo soy bautizado?. Dícenle: Podemos.
Juan 18:11 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento) Dijo pues Jesús: Mete tu espada en la vaina. El cáliz que me ha dado el Padre, ¿no lo he de beber? Higit pang mga bersyonBiblia Reina Valera 1960 Jesús entonces dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber? Biblia Nueva Traducción Viviente Pero Jesús le dijo a Pedro: «Mete tu espada en la vaina. ¿Acaso no voy a beber de la copa de sufrimiento que me ha dado el Padre?». Biblia Católica (Latinoamericana) Jesús dijo a Pedro: 'Coloca la espada en su lugar. ¿Acaso no voy a beber la copa que el Padre me ha dado?' La Biblia Textual 3a Edicion Entonces Jesús dijo a Pedro: Mete la espada en la vaina. La copa° que me ha dado el Padre, ¿no la he de beber? Biblia Serafín de Ausejo 1975 Jesús dijo a Pedro: 'Mete la espada en la vaina. ¿Es que no voy a beber el cáliz que me ha dado mi Padre?'. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Entonces Jesús dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina; la copa que mi Padre me ha dado, ¿no la he de beber? |
Jesús respondió: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber y ser bautizados del bautismo con que yo soy bautizado?. Dícenle: Podemos.
Y adelantándose un poco, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí este cáliz. Mas no como yo quiero, sino como tú.
De nuevo, otra vez se fué y oró, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí este cáliz, sin que lo beba, hágase tu voluntad.
porque todas estas cosas, las naciones del mundo las buscan; mas el Padre de vosotros sabe que necesitáis de estas cosas.
diciendo: Padre, si quieres, aparta de mí esta copa, solamente no mi voluntad, sino la tuya se haga.
Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en el amor mío, así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Padre, los que me has dado, quiero que donde estoy yo, también estén conmigo, para que contemplen mi gloria que me has dado, porque me amaste antes de la fundación del mundo.
Respondió Jesús: Mi reinado no es de este mundo. Si de este mundo fuera mi reinado, mis servidores lucharían para que no fuese entregado a los judíos. Mas ahora mi reinado no es de aquí.
Dícele Jesús: No me toques, pues aun no he subido a mi Padre. Ve a mis hermanos y diles: Subo al Padre mío y Padre vuestro y Dios mío, y Dios vuestro.
porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.
en palabra de verdad, en poder de Dios, por las armas de justicia de la mano derecha y de la izquierda,
mirando al príncipe y consumador de la fe, a Jesús que, en cambio del gozo que le estaba propuesto, sufrió una cruz, no haciendo caso de la vergüenza, y a la diestra del trono de Dios se sentó (c. 8/-1).