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Jeremías 7:26 - Biblia Version Moderna (1929)

26 mas los hijos de mi pueblo no me escucharon, ni reclinaron a mi su oído, sino que endurecieron la cerviz; portáronse peor que sus padres.

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Περισσότερες εκδόσεις

Biblia Reina Valera 1960

26 pero no me oyeron ni inclinaron su oído, sino que endurecieron su cerviz, e hicieron peor que sus padres.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

26 pero mi pueblo no me ha escuchado, ni siquiera ha tratado de oírme. Han sido tercos y pecadores, aún peores que sus antepasados.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

26 Pero tampoco ustedes me oyeron ni me hicieron caso, y, endureciendo su cabeza, se portaron peor que ellos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

26 Pero no me escucharon ni inclinaron su oído, sino que endurecieron su cerviz y fueron peores que sus padres.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

26 pero no me han escuchado ni aplicado su oído, sino que han endurecido su cerviz y se han portado peor que sus padres.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

26 Pero no me escucharon ni inclinaron su oído; antes endurecieron su cerviz, e hicieron peor que sus padres.

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Jeremías 7:26
44 Σταυροειδείς Αναφορές  

E hizo Judá lo que era malo a los ojos de Jehová, y le provocaron a celos sobre todo lo que habían hecho sus padres, con los pecados que cometieron.


sino que has hecho peor que todos los que han sido antes de ti, y has ido y has hecho para ti otros dioses, e imágenes de fundición, para provocarme a ira, y a mí me has echado tras de tus espaldas;


Mas ellos no quisieron escuchar, sino antes endurecieron su cerviz como la cerviz de sus padres, los cuales no creyeron en Jehová su Dios;


y desecharon sus estatutos, y su pacto que había hecho con sus padres, y sus testimonios que él les había prescrito; y anduvieron tras la vanidad y se hicieron vanos; siguiendo en pos de las naciones que estaban en derredor de ellos; respecto de quienes les había mandado Jehová que no hiciesen a la manera de ellas.


Ahora pues, no endurezcáis vosotros la cerviz como vuestros padres; dad la mano a Jehová, y venid a su Santuario, que él ha santificado para siempre; y servid a Jehová vuestro Dios, para que se aparte de vosotros el ardor de su ira.


¶Y habló Jehová a Manasés y a su pueblo; pero no hicieron caso.


pero no se humilló delante de Jehová como Manasés su padre se había humillado; antes bien este Amón se hizo más y más culpable.


Asimismo protestaste contra ellos para hacerlos volver a tu ley; pero ellos se portaron insolentemente, y no oyeron tus mandamientos, sino que pecaron contra tus preceptos; en los cuales vivirá el hombre que los hiciere: y se negaron a llevar tu yugo, y endurecieron su cerviz, y no quisieron escuchar.


AQUEL que, siendo muchas veces reprendido, endurece la cerviz, será de repente quebrantado, y eso sin remedio.


Por cuanto conocí que eres duro, que tu cerviz es un nervio de hierro, y tu frente es de bronce;


¿Qué más había de hacer por mi viña, que no haya hecho ya por ella? ¿por qué pues cuando esperaba que diese uvas, las ha dado silvestres?


Mas ellos no escucharon, ni inclinaron a mí su oído; sino que anduvieron cada cual en, la dureza de su depravado corazón: por tanto traje sobre ellos todas las palabras de este pacto, que les mandé observar, y no las han observado.


y en cuanto a vosotros, habéis hecho peor que vuestros padres; pues he aquí que andáis cada uno según la dureza de su perverso corazón, por no escucharme a mí.


los cuales no escucharon, ni inclinaron el oído; sino que hicieron duras sus cervices, para no oír, ni recibir la corrección.


Así dice Jehová de los Ejércitos, el Dios de Israel: ¡He aquí que voy a traer sobre esta ciudad y sobre todas las ciudades que dependen de ella, todo el mal que he pronunciado contra ellas; por cuanto han endurecido su cerviz, para no escuchar mis palabras!


Yo te hablé en tu prosperidad,  mas tú dijiste: ¡No escucharé! Este ha sido tu proceder desde tu mocedad; no has escuchado mi voz.


¶Desde el año trece de Josías hijo de Amón, rey de Judá, hasta este día, por veinte y tres años, he tenido revelación de Jehová, y os he hablado, madrugando y hablando; mas no habéis escuchado.


Pero vosotros no me habéis escuchado, dice Jehová; a fin de provocarme a ira con las obras de vuestras manos, para vuestro propio daño.


y para escuchar las palabras de mis siervos los profetas, que yo os he enviado, madrugando y enviando (aunque no escuchasteis),


por lo mismo que no escuchan mis palabras, dice Jehová, que yo les envié por medio de mis siervos los profetas, madrugando y enviando; mas vosotros no quisisteis oír, dice Jehová.


Solamente que reconozcas tu iniquidad, a saber, que contra Jehová tu Dios te has rebelado, y te has prostituído a los dioses extraños debajo de todo árbol frondoso, y no has escuchado mi voz, dice Jehová.


y ellos, cuando entraron y la poseyeron, no han escuchado tu voz ni han andado en tu ley; nada han hecho de cuanto les mandaste que hiciesen; por lo cual tú has hecho que les suceda todo este mal;


Al cabo de siete años, cada uno de vosotros dejará ir a su hermano hebreo que te haya sido vendido, y que te hubiere servido seis años, y le dejarás ir libre de ti: mas vuestros padres no me obedecieron, ni inclinaron a mí su oído.


También os he enviado a todos mis siervos los profetas, madrugando y enviando, diciendo: Volveos cada cual de su mal camino, y enmendad vuestras obras, y no vayáis tras otros dioses para servirles, y habitaréis en la tierra que he dado a vosotros y a vuestros padres pero no inclinasteis el oído, ni me habéis escuchado.


por tanto, así dice Jehová, el Dios de los Ejércitos, el Dios de Israel: He aquí que yo voy a traer sobre Judá y sobre los habitantes de Jerusalem todo el mal que he pronunciado contra ellos; por lo mismo que les he hablado, mas no han escuchado, y los he llamado, pero nada han contestado.


En cuanto a la palabra que nos has hablado en nombre de Jehová, nosotros no te obedeceremos:


¡Oh Jehová! ¿no están tus ojos dirigidos hacia la verdad? tú los castigaste, mas no se dolieron; los consumiste, mas se negaron a recibir la corrección; han hecho sus rostros más duros que la roca; rehusan volverse a ti.


¿A quiénes he de hablar y testificar de modo que oigan? He aquí que es incircunciso el oído de ellos, de manera que no pueden escuchar: he aquí que la palabra de Jehová ha venido a ser un oprobio para ellos; no tienen deleite en ella.


Puse también sobre vosotros atalayas, diciendo: Escuchad el sonido de la trompeta. Mas ellos respondieron: ¡No escucharemos!


Mas ellos no escucharon, ni inclinaron a mí su oído: sino que anduvieron en sus propios consejos, y en la dureza de su depravado corazón; y se han ido hacía atrás y no hacia adelante,


Y Jehová mismo ha dicho: Por cuanto han dejado mi ley, que yo puse delante de ellos, y no han escuchado mi voz, ni han caminado según ella,


Hijo del hombre, tú habitas en medio de la casa rebelde, los cuales tienen ojos para ver, mas no ven; oídos tienen para oír, mas no oyen; porque casa rebelde son.


Por tanto tú, oh hijo del hombre, prepárate trastos de los que se van en cautiverio, e irás en cautiverio, de día, delante de su vista; trasladándote de tu lugar a otro lugar delante de sus ojos: puede ser que ellos paren en esto la atención, aunque son casa rebelde.


¶Por tanto di a la casa de Israel: Así dice Jehová el Señor: ¿Conque vosotros os contamináis en el camino de vuestros padres, y seguís fornicando tras sus cosas detestables?


y no hemos escuchado a tus siervos los profetas, que en tu nombre han hablado a nuestros reyes, y a nuestros príncipes, y a nuestros padres, y a todo el pueblo de la tierra.


Mi pueblo también es propenso a apostatar de mí: aunque los profetas los llaman hacia arriba; todos juntos no quieren elevarse.


Mas ellos rehusaron escuchar, y se negaron a llevar mi yugo; e hicieron pesados sus oídos para no oír.


Desde los días de vuestros padres, os habéis apartado de mis estatutos, y no los habéis guardado. ¡Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros! dice Jehová de los Ejércitos. Mas vosotros decís: ¿En qué nos hemos de volver?


Pero cuando los labradores vieron al hijo, dijeron entre sí:  Éste es el heredero; ¡venid, matémosle, y tomemos su herencia!


¡Acabad, pues, de llenar vosotros la medida de vuestros padres!


¶ Hombres duros de cerviz e incircuncisos de corazón y de oídos; vosotros resistís siempre al Espíritu Santo: como hicieron vuestros padres, así hacéis vosotros.


mas según tu dureza y tu corazón impenitente, atesoras para ti mismo la ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios;


Lo mismo que las naciones que Jehová va a destruir delante de vosotros, así pereceréis vosotros también, por no haber escuchado la voz de Jehová vuestro Dios.


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