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Eclesiastés 8:11 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

11 Cuando no se ejecuta rápidamente la sentencia de un delito, el corazón del pueblo se llena de razones para hacer lo malo.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

11 Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

11 Cuando no se castiga enseguida un delito, la gente siente que no hay peligro en cometer maldades.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

11 como las acciones malas no son inmediatamente juzgadas y castigadas, los hombres encuentran en eso un incentivo para hacer el mal.

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La Biblia Textual 3a Edicion

11 Por cuanto no se ejecuta sentencia inmediata contra una obra mala, el corazón de los hijos del hombre está presto a hacer el mal.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

11 que no se ejecuten al instante las sentencias, porque entonces el corazón de los hombres se harta de hacer el mal.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

11 Y por cuanto la sentencia contra una mala obra no se ejecuta enseguida, el corazón de los hijos de los hombres está entregado en ellos para hacer el mal.

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Eclesiastés 8:11
19 Referencias Cruzadas  

La carta decía: «Pongan a Urías al frente de la batalla, donde la lucha sea más dura. Luego déjenlo solo para que lo hieran y lo maten».


Dios los deja sentirse seguros, pero no les quita la vista de encima.


El malvado, con su nariz en alto, no busca a Dios. No hay lugar para él en sus pensamientos.


Y se dice a sí mismo: «Nada me hará caer jamás. Nadie me hará daño».


Pero tú, Señor, eres Dios compasivo y misericordioso, lento para la ira y grande en amor y fidelidad.


pasando delante de él, proclamó: —El Señor, el Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento para la ira y grande en amor y fidelidad,


Pero en cuanto el faraón experimentó alivio, endureció su corazón y, tal como el Señor lo había advertido, ya no quiso saber nada de Moisés ni de Aarón.


Pero una vez más el faraón endureció su corazón y no dejó que el pueblo se fuera.


Hay un mal en todo lo que se hace bajo el sol: todos tienen un mismo final. Además, el corazón del hombre rebosa de maldad; la necedad está en su corazón toda su vida y después de eso la muerte.


Aunque al malvado se le tenga compasión, no aprende lo que es justicia; en tierra de rectitud actúa con iniquidad y no reconoce la majestad del Señor.


»¿Quién te asustó, quién te metió miedo, que me has engañado? No te acordaste de mí ni me tomaste en cuenta. ¿Será que no me temes porque guardé silencio tanto tiempo?


entonces presten atención a la palabra del Señor, ustedes que son el remanente de Judá. Así dice el Señor de los Ejércitos, el Dios de Israel: «Si insisten en trasladarse a Egipto para vivir allá,


»Moab ha vivido en paz desde su juventud; ha reposado como el vino. No ha pasado de vasija en vasija ni ha ido jamás al exilio. Por eso conserva su sabor y no pierde su aroma.


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