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2 Samuel 22:43 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

43 Los desmenucé. Parecían el polvo de la tierra. Los pisoteé como al lodo de las calles.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

43 Como polvo de la tierra los molí; Como lodo de las calles los pisé y los trituré.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

43 Los molí tan fino como el polvo de la tierra; los pisoteé en la cuneta como lodo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

43 Los muelo como el polvo de la tierra, los pisoteo como el barro del camino.

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La Biblia Textual 3a Edicion

43 Los he molido como polvo de la tierra; Pisado y triturado como el lodo de las calles.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

43 Como polvo ante el viento, tal he de triturarles, cual basura en la calle he de barrerlos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

43 Yo los desmenucé como polvo de la tierra; los hollé como a lodo de las calles y los disipé.

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2 Samuel 22:43
15 Referencias Cruzadas  

Yo he estado contigo por dondequiera que has ido y he aniquilado a todos tus enemigos. Y ahora voy a hacerte tan famoso como los más grandes de la tierra.


Del ejército no le habían quedado a Joacaz más que cincuenta jinetes, diez carros de combate y diez mil soldados de infantería, pues el rey de Aram había destruido el ejército, reduciéndolo a polvo.


Los desmenucé. Parecían polvo disperso por el viento. Los pisoteé como al lodo de las calles.


Sean como la paja que se lleva el viento, acosados por el ángel del Señor;


Lo envío contra una nación impía, lo mando contra un pueblo que me enfurece, para saquearlo y despojarlo, para pisotearlo como al barro de las calles.


Tú, Señor, has engrandecido a la nación; la has engrandecido y te has glorificado; has extendido las fronteras de todo el país.


»¿Quién despertó al que viene del oriente y lo llamó en justicia a su servicio? Pone a las naciones en sus manos; ante él los reyes se rinden. Con su espada los vuelve polvo, con su arco los dispersa como paja.


»Del norte hice venir a uno y acudió a mi llamado; desde el oriente invoca mi nombre. Como alfarero que amasa arcilla con los pies, aplasta gobernantes como si fueran barro.


Con ellos se hicieron añicos el hierro y el barro, junto con el bronce, la plata y el oro, que se volvieron como paja en la era del verano. El viento los barrió sin dejar rastro. Pero la roca que golpeó la estatua se convirtió en una montaña enorme que llenó toda la tierra.


Cuando lo vea mi enemiga, la que me decía: «¿Dónde está el Señor tu Dios?», se llenará de vergüenza. Mis ojos contemplarán su desgracia, pues será pisoteada como el lodo de las calles.


Juntos serán como guerreros que combaten sobre el lodo de las calles, que luchan contra jinetes y los derriban porque el Señor está con ellos.


»¡Atención! ¡Atención! ¡Huyan del país del norte! —afirma el Señor—, ¡Fui yo quien los dispersó a ustedes por los cuatro vientos del cielo!», afirma el Señor.


»Miren, ya viene el día, ardiente como un horno. Todos los soberbios y todos los malvados serán como paja; ese día les prenderá fuego hasta dejarlos sin raíz ni rama —dice el Señor de los Ejércitos—.


Caerán a filo de espada y los llevarán cautivos a todas las naciones. Los que no son judíos pisotearán a Jerusalén, hasta que se cumplan los tiempos señalados para ellos.


Me dije: “Voy a dispersarlos; borraré de la tierra su memoria”.


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