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1 Corintios 7:10 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

10 A los casados doy la siguiente orden (no yo, sino el Señor): que la mujer no se separe de su esposo.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

10 Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

10 No obstante, para los que ya están casados, tengo un mandato que no proviene de mí sino del Señor. La esposa no debe dejar a su marido;

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Biblia Católica (Latinoamericana)

10 En cuanto a los casados, les doy esta orden, que no es mía sino del Señor: que la mujer no se separe de su marido.

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La Biblia Textual 3a Edicion

10 Y a los que se han casado, ordeno, no yo, sino el Señor, que la mujer no se separe del marido;

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

10 Respecto de los que ya están casados hay un precepto, no mío, sino del Señor: que la mujer no se separe del marido

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

10 Y a los casados mando, no yo, sino el Señor: Que la esposa no se separe de su marido;

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1 Corintios 7:10
13 Referencias Cruzadas  

Pero tú, pueblo de Israel, me has sido infiel como una mujer infiel a su esposo», afirma el Señor.


Pero yo digo que, excepto en caso de inmoralidad sexual, todo el que se divorcia de su esposa la induce a cometer adulterio y el que se casa con la divorciada comete adulterio.


Algunos fariseos se acercaron y, para ponerlo a prueba, le preguntaron: —¿Está permitido que un hombre se divorcie de su esposa?


»Todo el que se divorcia de su esposa y se casa con otra comete adulterio; y el que se casa con la divorciada comete adulterio.


Sin embargo, si se separa, que no se vuelva a casar; de lo contrario, que se reconcilie con su esposo. Así mismo, que el hombre no se divorcie de su esposa.


A los demás les digo yo (no es mandamiento del Señor): Si algún hermano tiene una esposa que no es creyente y ella consiente en vivir con él, que no se divorcie de ella.


Sin embargo, si el cónyuge no creyente decide separarse, no se lo impidan. En tales circunstancias, el cónyuge creyente queda sin obligación; Dios nos ha llamado a vivir en paz.


En cuanto a las personas solteras, no tengo ningún mandato del Señor, pero doy mi opinión como quien por la misericordia del Señor es digno de confianza.


En mi opinión, ella será más feliz si no se casa y creo que yo también tengo el Espíritu de Dios.


Ahora bien, esto lo digo como una concesión y no como una orden.


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