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Tito 3:5 - Biblia Version Moderna (1929)

5 no a causa de obras de justicia que hayamos hecho nosotros, sino conforme a su misericordia él nos salvó, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación del Espíritu Santo,

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

5 él nos salvó, no por las acciones justas que nosotros habíamos hecho, sino por su misericordia. Nos lavó, quitando nuestros pecados, y nos dio un nuevo nacimiento y vida nueva por medio del Espíritu Santo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

5 no se fijó en lo bueno que hubiéramos hecho, sino que tuvo misericordia de nosotros y nos salvó. En el bautismo volvimos a nacer y fuimos renovados por el Espíritu Santo

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La Biblia Textual 3a Edicion

5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino según su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y de la renovación del Espíritu Santo,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

5 no nos salvó por las obras de justicia que hubiéramos realizado nosotros, sino, según su misericordia, por el baño regenerador y renovador del Espíritu Santo,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hayamos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y de la renovación del Espíritu Santo;

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Tito 3:5
46 Referencias Cruzadas  

¿Qué es el hombre para que él sea limpio, y para que se justifique el de mujer nacido?


¿Cómo pues ha de ser justo el hombre delante de Dios? ¿o cómo será limpio el nacido de mujer?


Aun cuando yo fuera justo, mi misma boca me condenaría; aunque fuera perfecto, él me convencería de perversidad.


¡Espera, oh Israel, en Jehová! porque con Jehová está la misericordia, y con él, abundante redención.


¡y no entres en juicio con tu siervo; porque ningún viviente podrá ser justo delante de ti!


¡Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí!


y que a ti, Jehová, pertenece la misericordia: pero que tú pagarás a cada uno conforme a su obra.


Mas tú, Señor, eres Dios compasivo y benigno, lento en iras, y grande en misericordia y verdad.


Porque tú, Señor, eres bueno, y perdonador, y grande en misericordia a todos los que te invocan.


Yo declararé la justicia que tienes; pues en cuanto a tus obras, no te pueden aprovechar.


Luego rociaré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpios; de todas vuestras inmundicias, y de todos vuestros ídolos os limpiaré.


¿Quién es un Dios semejante a ti, que perdona la iniquidad, y pasa por alto la transgresión del resto de su herencia? no retiene para siempre su ira, porque se deleita en la misericordia.


Yo a la verdad os bautizo con agua para arrepentimiento; mas el que viene después de mí, más poderoso es que yo, cuyos zapatos no soy digno de llevarle:  él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.


Y su misericordia es de generación en generación sobre los que le temen.


Ha auxiliado a Israel su siervo, teniendo en memoria la misericordia prometida


para dar efecto a la misericordia prometida a nuestros padres, teniendo en memoria su santo pacto;


a causa de las entrañas de misericordia de nuestro Dios, en las que nos visitará el Sol naciente, descendiendo de las alturas,


por si acaso pueda provocar a celos a los que son mi carne, y salvar a algunos de ellos.


Y si es de gracia, ya no es de obras; de otra manera la gracia no es ya gracia.


Y no os conforméis con este siglo, sino antes transformaos, por la renovación de vuestra mente; para que hagáis experiencia de cuál sea la buena, la acepta y la perfecta voluntad de Dios.


Por tanto, por obras legales ninguna carne será justificada delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.


Concluimos pues que el hombre es justificado por fe, aparte de obras legales.


Mas al que no trabaja, sino cree en Aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.


pues no habiendo ellos aún nacido, ni habiendo hecho cosa buena ni mala, para que el propósito de Dios, conforme a elección, estuviese firme, no por parte de obras, sino de aquel que llama,—


Así pues no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.


¶¿Qué pues diremos? Que los gentiles, los cuales no siguieron tras justicia, consiguieron justicia, la justicia que es de fe;


Y esto erais algunos de vosotros: mas habéis sido lavados, mas habéis sido santificados, mas habéis sido justificados, en el nombre del Señor Jesucristo, y por el Espíritu de nuestro Dios.


mas conociendo que el hombre es justificado, no por obras legales, sino por medio de fe en Jesucristo, nosotros mismos hemos creído en Cristo Jesús, para que seamos justificados por la fe en Cristo, y no por obras legales: pues que por obras legales no se justificará ninguna carne.


Empero Dios, siendo rico en misericordia, a causa de su grande amor con que nos amó,


y que seáis renovados en el espíritu de vuestra mente,


para santificarla, habiéndola limpiado con el lavamiento de agua con la palabra;


No por tu justicia ni por la rectitud de tu corazón, vas a poseer la tierra de ellos; sino por la maldad de estas naciones Jehová tu Dios las va a desposeer delante de ti, y para cumplir la promesa que juró Jehová a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob.


y os habéis revestido del hombre nuevo, el cual se va renovando en ciencia, según la imagen de Aquel que le creó:


el cual nos ha salvado, y nos ha llamado con una vocación santa, no según nuestras obras, sino conforme a su mismo propósito, y gracia, que nos fué dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos;


Empero cuando fué manifestada la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor hacia los hombres,


acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo los corazones rociados, para limpiarnos de una mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.


Lleguémonos pues confiadamente al trono de la gracia, para que alcancemos misericordia y hallemos gracia para ayudarnos en tiempo oportuno.


y después han caído en la apostasía, — imposible es renovarlos otra vez para arrepentimiento; habiendo ellos crucificado de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios, y habiéndole expuesto a la ignominia pública.


¶Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, el cual, conforme a su grande misericordia, nos ha reengendrado para una esperanza viva, por medio de la resurrección de Jesucristo de entre los muertos;


los que en un tiempo no erais pueblo, mas ahora sois pueblo de Dios; los que no habíais alcanzado misericordia, mas ahora habéis alcanzado misericordia.


la cual era tipo del bautismo que ahora nos salva a nosotros también (no el quitársenos la inmundicia de la carne, sino el obtener respuesta de una buena conciencia para con Dios), por medio de la resurrección de Jesucristo:


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