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Mateo 26:7 - Biblia Version Moderna (1929)

7 se llegó a él una mujer que traía un frasco de alabastro de ungüento muy precioso, y derramólo sobre su cabeza, estando él recostado a la mesa.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

7 vino a él una mujer, con un vaso de alabastro de perfume de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

7 Mientras comía, entró una mujer con un hermoso frasco de alabastro que contenía un perfume costoso, y lo derramó sobre la cabeza de Jesús.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

7 Se acercó a él una mujer, mientras estaba a la mesa, con un frasco de mármol precioso lleno de un perfume muy caro, y se lo derramó en la cabeza.

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La Biblia Textual 3a Edicion

7 se le acercó una mujer que tenía un frasco de alabastro,° lleno de un ungüento muy costoso, y estando reclinado° a la mesa, lo derramó sobre su cabeza.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

7 se le acercó una mujer con un frasco de alabastro, lleno de perfume de mucho valor, y se lo derramó en la cabeza mientras él estaba a la mesa.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

7 vino a Él una mujer, trayendo un frasco de alabastro de ungüento de mucho precio, y lo derramó sobre la cabeza de Él, estando Él sentado a la mesa.

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Mateo 26:7
12 Referencias Cruzadas  

ENTONCES el profeta Eliseo llamó a uno de los hijos de los profetas, y le dijo: Ciñe tus lomos, y tomando esta redoma de aceite en tu mano, anda a Ramot-galaad;


Es como la unción olorosa sobre la cabeza, que descendió sobre la barba, la barba de Aarón; que descendió hasta las faldas de sus vestiduras.


LAS moscas muertas hacen que hieda y se corrompa el ungüento del perfumista; así también una pequeña insensatez, al que es estimado como sabio y honorable.


Sean tus ropas en todo tiempo blancas, y nunca falte el ungüento sobre tu cabeza.


Tus ungüentos son gratos al olfato; tu nombre es como ungüento derramado; por eso las doncellas te aman.


También fuiste al rey con ungüentos, y aumentaste tus perfumes; y enviaste tus mensajeros muy lejos, y te has degradado hasta el infierno.


Y los discípulos al ver esto se indignaron, y dijeron: ¿A qué fin es, este desperdicio?


¶Y estando él en Betania, en casa de Simón el leproso, mientras se recostaba a la mesa, vino una mujer, que tenía un frasco de alabastro de ungüento de nardo puro, de gran precio; y rompiendo el frasco, le derramó el ungüento sobre la cabeza.


No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta con ungüento me ha ungido los pies.


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