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Isaías 45:5 - Biblia Version Moderna (1929)

5 Yo soy Jehová, y no hay otro; fuera de mí no hay Dios: yo te ciño, aunque no me has conocido;

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

5 Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

5 Yo soy el Señor; no hay otro Dios. Te he preparado para la batalla, aunque tú ni siquiera me conoces,

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Biblia Católica (Latinoamericana)

5 Yo soy Yavé, y no hay otro igual, fuera de mí no hay ningún otro Dios. Sin que me conocieras estuve contigo,

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La Biblia Textual 3a Edicion

5 Yo soy YHVH, y no hay otro, Fuera de mí no hay Dios. Yo te he ceñido, aunque no me conoces,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

5 Yo, Yahveh, y nadie más; fuera de mí no hay ningún dios. Te ciño sin que me conozcas,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

5 Yo soy Jehová, y no hay ningún otro. No hay Dios fuera de mí. Yo te ceñí, aunque tú no me has conocido;

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Isaías 45:5
28 Referencias Cruzadas  

a fin de que sepan todos los pueblos de la tierra que Jehová solo es Dios: no hay ningún otro.


Así dice Ciro rey de Persia: Todos los reinos de la tierra me los ha dado Jehová, el Dios del cielo; y él me ha encargado que le edifique Casa en Jerusalem, que está en Judá.


Él desciñe la autoridad de los reyes, y les ata una soga a los lomos.


Derrama el desprecio sobre los príncipes, y afloja el cinto de los esforzados guerreros.


Porque ¿quién es Dios sino solo Jehová? ¿ni quién es una Roca sino solo nuestro Dios?


el Dios que me ciñe de fortaleza, y despeja perfectamente mi camino;


que hace mis pies ligeros, como de gacelas, y me hace estar firme sobre mis alturas;


Pues que tú me has ceñido de fortaleza para la pelea; sigues humillando a mis contrarios debajo de mí;


Porque tú eres grande, y haces maravillas; tú solo eres Dios.


Porque en esta ocasión voy a enviar todas mis plagas sobre tu corazón, y sobre tus siervos, y sobre tu pueblo, para que sepas que ninguno hay como yo en toda la tierra.


y a él le vestiré de tu ropa de oficio, y con tu cinturón le fortaleceré, y pondré tu autoridad en su mano; y él será un padre a los habitantes de Jerusalem y a la casa de Judá.


¡Ahora pues, oh Jehová, Dios nuestro, sálvanos de su mano; y conozcan todos los reinos de la tierra que tú eres Jehová, y tú solo!


Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi Siervo, a quien he escogido; para que sepáis, y me creáis, y entendáis que yo soy. Antes de mí no fué formado dios alguno, ni después de mí habrá otro.


Así dice Jehová, el rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los Ejércitos: Yo soy el Primero y yo el Último; y fuera de mí no hay Dios.


¡No os acobardéis, ni tengáis miedo! ¿acaso desde la antigüedad no te lo hice saber yo, y te lo declaré? Vosotros pues sois mis testigos: ¿habrá Dios fuera de mí? No, ni hay Roca alguna; yo no la conozco.


ASÍ dice Jehová a su ungido, a Ciro, a quien tengo asido de su mano derecha, para sujetar delante de él naciones, y yo desataré los lomos de reyes; para abrir delante de él las puertas de dos hojas; y las puertas no estarán cerradas:


a fin de que sepan los hombres, desde el nacimiento del sol, y desde el occidente, que no hay otro sino yo: ¡yo soy Jehová, y no hay otro!


¡Acordaos de las cosas anteriores, desde los tiempos antiquísimos; porque yo soy Dios, y no hay otro alguno! Dios sí, y no hay ninguno como yo,


Ahora pues, escucha esto, oh mujer voluptuosa. tú que habitas descuidada, tú que dices en tu corazón: ¡Yo soy, y fuera de mí no hay otra; nunca me sentaré como viuda, ni conoceré pérdida de hijos!


Y fortaleceré los brazos del rey de Babilonia, y pondré mi espada en su mano; mas quebraré los brazos de Faraón, y él gemirá, con los gemidos de un hombre mortalmente herido, delante de aquél.


Y conoceréis que yo estoy en medio de Israel, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y que no hay otro alguno; y no será avergonzado mi pueblo jamás.


EN el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.


Ved ahora que yo, yo solo soy, y no hay dioses conmigo; yo hago morir, y hago vivir, yo hiero, y yo curo; y no hay quien libre de mi mano.


A ti te fué mostrado esto, para que supieses que Jehová solo es Dios; ningún otro hay fuera de él.


Entiende esto pues hoy, y recapacítalo en tu corazón, que sólo Jehová es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra; no hay otro alguno.


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