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Isaías 45:5 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

5 Yo soy Jehová, y no hay ningún otro. No hay Dios fuera de mí. Yo te ceñí, aunque tú no me has conocido;

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

5 Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

5 Yo soy el Señor; no hay otro Dios. Te he preparado para la batalla, aunque tú ni siquiera me conoces,

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Biblia Católica (Latinoamericana)

5 Yo soy Yavé, y no hay otro igual, fuera de mí no hay ningún otro Dios. Sin que me conocieras estuve contigo,

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La Biblia Textual 3a Edicion

5 Yo soy YHVH, y no hay otro, Fuera de mí no hay Dios. Yo te he ceñido, aunque no me conoces,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

5 Yo, Yahveh, y nadie más; fuera de mí no hay ningún dios. Te ciño sin que me conozcas,

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

5 ”Yo soy Dios, y fuera de mí no hay otro. Tú no me conocías, pero yo te preparé para la lucha,

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Isaías 45:5
28 Referencias Cruzadas  

para que todos los pueblos de la tierra sepan que Jehová es Dios, y que no hay otro.


Así ha dicho Ciro, rey de Persia: Jehová, el Dios del cielo, me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá.


Él suelta las ataduras de los reyes, y les ata un cinto a sus lomos.


Él derrama menosprecio sobre los príncipes, y debilita la fuerza de los poderosos.


Porque ¿quién es Dios fuera de Jehová? ¿Y quién es una roca aparte de nuestro Dios?


Dios es el que me ciñe de poder, y hace perfecto mi camino;


Él hace mis pies como de ciervas, y me hace estar firme sobre mis alturas;


Pues me ceñiste de fuerza para la batalla; has sometido bajo mis pies a los que se levantaron contra mí.


Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas: Sólo tú eres Dios.


Porque yo enviaré esta vez todas mis plagas a tu corazón, sobre tus siervos, y sobre tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra.


y lo vestiré de tus vestiduras, y lo fortaleceré con tu talabarte, y entregaré en sus manos tu potestad; y será padre al morador de Jerusalén y a la casa de Judá.


Ahora pues, oh Jehová Dios nuestro, líbranos de su mano, para que todos los reinos de la tierra sepan que sólo tú eres Jehová.


Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí; para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado Dios, ni lo será después de mí.


Así dice Jehová, el Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.


No temáis, ni tengáis miedo; ¿no os lo he dicho desde antiguo, y lo he declarado? Vosotros sois mis testigos. ¿Hay un Dios aparte de mí? No hay otro Dios; no conozco ninguno.


Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán:


para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay nadie fuera de mí; yo soy Jehová, y no hay otro.


Acordaos de las cosas pasadas desde la antigüedad; porque yo soy Dios, y no hay otro: Yo soy Dios, y no hay nadie semejante a mí;


Oye, pues, ahora esto, tú que eres dada a los placeres, la que está sentada confiadamente, la que dice en su corazón: Yo soy, y fuera de mí no hay más; no quedaré viuda, ni conoceré la pérdida de hijos.


Y fortaleceré los brazos del rey de Babilonia, y pondré mi espada en su mano; mas quebraré los brazos de Faraón, y delante de aquél gemirá con gemidos de herido de muerte.


Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro: y mi pueblo nunca más será avergonzado.


En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.


Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses conmigo; yo hago morir, y yo hago vivir; yo hiero, y yo curo; y no hay quien pueda librar de mi mano.


A ti te fue mostrado, para que supieses que Jehová, Él es Dios; no hay otro fuera de Él.


Reconoce pues, hoy, y considera en tu corazón que Jehová, Él es Dios arriba en el cielo, y abajo sobre la tierra; no hay otro.


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