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Gálatas 2:19 - Biblia Version Moderna (1929)

19 Porque por medio de la ley, yo morí a la ley, a fin de que viva para Dios.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

19 Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

19 Pues, cuando intenté obedecer la ley, la ley misma me condenó. Así que morí a la ley —es decir, dejé de intentar cumplir todas sus exigencias— a fin de vivir para Dios.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

19 En cuanto a mí, la misma Ley me llevó a morir a la Ley a fin de vivir para Dios. He sido crucificado con Cristo,

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La Biblia Textual 3a Edicion

19 Porque yo, por medio de la ley, a la ley he muerto, a fin de vivir para Dios. Con el Mesías he sido juntamente crucificado,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

19 Pues yo por la ley morí a la ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy crucificado.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

19 Porque yo por la ley soy muerto a la ley, a fin de que viva para Dios.

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Gálatas 2:19
28 Referencias Cruzadas  

Porque la ley obra ira; mas donde no hay ley tampoco hay transgresión.


La ley entró además para que abundase el pecado; mas donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia:


Asimismo también vosotros, estimaos como muertos en verdad al pecado, mas vivos para Dios, en Jesucristo.


Porque el pecado no tendrá dominio sobre vosotros; pues no estáis bajo sistema de ley, sino bajo sistema de gracia.


¡No lo permita Dios! Nosotros que morimos al pecado, ¿cómo podremos vivir ya en él?


¶Porque sabemos que la ley es espiritual, mas yo soy carnal, vendido bajo el poder del pecado.


Por manera que a vosotros también, hermanos míos, se os hizo morir a la ley por medio del cuerpo muerto de Cristo, para que vinieseis a ser de otro, a saber, de Aquel que fué resucitado de entre los muertos; a fin de que produzcamos fruto para Dios.


Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha libertado de la ley del pecado y de la muerte.


¶Por tanto, ora que comáis, ora que bebáis, o cualquiera cosa que hiciereis, hacedlo todo para gloria de Dios.


Así que a los judíos me hacía como judío, para ganar a los judíos; al los que están bajo la ley, como bajo la ley (no estando yo mismo bajo la ley),  para ganar a los que están bajo la ley;


y él murió por todos, para que los que viven, no vivan ya para sí mismos, sino para aquel que por ellos murió, y volvió a resucitar.


He sido 'crucificado' con Cristo; sin embargo vivo; mas no ya yo, sino que Cristo vive en mí: y aquella vida que ahora vivo en la carne, la vivo por la fe en el Hijo de Dios, el cual me amó, y se dió a sí mismo por mí.


¶Porque cuantos sean de obras legales, están sujetos a maldición; porque está escrito: Maldito es todo aquel que no persevera en todo lo que está escrito en el Libro de la Ley, para hacerlo.


De manera que la Ley ha sido nuestro ayo, para traernos a Cristo, a fin de que seamos justificados por la fe.


Mas nunca permita Dios que yo me gloríe sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo; por medio de la cual el mundo me ha sido crucificado a mí, y yo al mundo.


¶Si pues moristeis con Cristo en cuanto a los rudimentos mundanos, ¿por qué, como si vivieseis aún en el mundo, os sujetáis a tales decretos, como:


porque ya moristeis, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.


el cual murió por nosotros, para que, ora que, en aquel día, estemos velando o durmiendo, vivamos juntamente con él.


el cual se dió a sí mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad, y purificar para sí mismo un pueblo de su propia posesión, celoso de buenas obras.


¿cuánto más la sangre de Cristo (el cual por medio del Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mácula  a Dios) limpiará vuestra conciencia de las obras muertas, para servir al Dios vivo?


quien mismo llevó nuestros pecados en su propio cuerpo sobre el madero, a fin de que nosotros, estando muertos a los pecados, viviésemos a la justicia: por cuyas llagas vosotros fuisteis sanados.


Porque para esto también a los muertos fué predicado el evangelio, a fin de que fuesen juzgados según los hombres en cuanto a la carne, mas viviesen según Dios en cuanto al espíritu.


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