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Ezequiel 36:25 - Biblia Version Moderna (1929)

25 Luego rociaré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpios; de todas vuestras inmundicias, y de todos vuestros ídolos os limpiaré.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

25 Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

25 »”Entonces los rociaré con agua pura y quedarán limpios. Lavaré su inmundicia y dejarán de rendir culto a ídolos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

25 Los rociaré con un agua pura y quedarán purificados; los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus inmundos ídolos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

25 Y rociaré agua limpia sobre vosotros, y seréis limpios de todas vuestras inmundicias, y os limpiaré de todos vuestros ídolos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

25 'Os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios; os limpiaré de todas vuestras manchas y de todos vuestros ídolos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

25 Y rociaré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.

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Ezequiel 36:25
38 Referencias Cruzadas  

¡Lávame completamente de mi iniquidad, y límpiame de mi pecado!


¡Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve!


¡Aparta tu rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades!


Hay linaje que es puro en sus mismos ojos, mas nunca ha sido lavado de su inmundicia.


cuando hubiere lavado el Señor la inmundicia de las hijas de Sión, y hubiere limpiado los homicidios de Jerusalem de en medio de ella, con espíritu de juicio y espíritu de ardimiento.


así rociará a muchas naciones; delante de él reyes cerrarán la boca; porque verán lo que nunca les había sido contado, y lo que nunca habían oído referir, entenderán.


Y los limpiaré de todas sus iniquidades con que han pecado contra mí; y perdonaré todas sus iniquidades con que han pecado contra mí, y con que se han rebelado contra mí.


Entonces te lavé con agua, y te limpié perfectamente de tus sangres, y  te ungí con aceite;


Hijo del hombre, la casa de Israel mientras habitaba en  su tierra, la contaminaron con sus caminos y con sus malas obras; como la inmundicia de una mujer en su impureza vino a ser su camino delante de mí.


Y os salvaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré; y no traeré más sobre vosotros el hambre.


ni se contaminarán más con sus ídolos y con sus cosas detestables, ni con ninguna de sus transgresiones; sino que yo los salvaré de entre todas sus moradas en donde han pecado; y los purificaré: y ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios.


Asiria no nos ha de salvar; ya no montaremos en caballos; no diremos más a las hechuras de nuestras mismas manos: dioses nuestros sois: porque en ti halla misericordia el huérfano.


Efraim dirá: ¿Qué tengo yo ya que ver con los ídolos? Yo le he respondido, y le observaré; le seré como abeto verde procedente de mí es hallado tu fruto.


¿Quién es el sabio que entenderá estas cosas, el prudente que las conocerá? porque rectos son los caminos de Jehová, y los justos andarán en ellos; mas los transgresores, en ellos caerán.


Porque en este día se ha de hacer expiación por vosotros para purificaros; y de todos vuestros pecados quedaréis limpios delante de Jehová.


asimismo cortaré de tu mano las hechicerías, y no tendrás mas agoreros;


Y de esta manera harás con ellos para purificarlos: Rocía sobre ellos el agua de la ofrenda por el pecado; y hagan ellos pasar navaja por toda su carne, y laven sus vestidos, y purifíquense.


Dícele Pedro: ¡Nunca jamás tú me lavarás a mí los pies! Jesús le respondió: Si no te lavo, no tienes parte conmigo.


Jesús respondió: En verdad, en verdad te digo: A menos que el hombre naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.


Y ahora ¿por qué te detienes? levántate, y bautízate, y lava tus pecados, invocando el nombre del Señor.


Y esto erais algunos de vosotros: mas habéis sido lavados, mas habéis sido santificados, mas habéis sido justificados, en el nombre del Señor Jesucristo, y por el Espíritu de nuestro Dios.


TENIENDO pues tales promesas, amados míos, limpiémonos de toda inmundicia de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.


el cual se dió a sí mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad, y purificar para sí mismo un pueblo de su propia posesión, celoso de buenas obras.


acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo los corazones rociados, para limpiarnos de una mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.


Porque cuando Moisés hubo proclamado cada mandamiento de la ley, a todo el pueblo, tomando la sangre de los becerros y de los machos de cabrío, con agua y lana escarlata e hisopo, roció al libro mismo así como a todo el pueblo,


pero si andamos en la luz, como él está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.


¶Éste es aquel que vino por medio de agua y sangre, es a saber,  Jesucristo: no con el agua solamente, sino con el agua y con la sangre; y el Espíritu es el que da testimonio, por cuanto el Espíritu es la verdad.


y de Jesucristo, que es el fiel testigo, el primogénito de entre los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra.  A Aquel que nos ama, y nos ha lavado de nuestros pecados en su misma sangre,


Y yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Éstos son los que salen de la grande tribulación, y lavaron sus ropas, y las emblanquecieron en la sangre del Cordero.


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