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Ezequiel 36:25 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

25 'Os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios; os limpiaré de todas vuestras manchas y de todos vuestros ídolos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

25 Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

25 »”Entonces los rociaré con agua pura y quedarán limpios. Lavaré su inmundicia y dejarán de rendir culto a ídolos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

25 Los rociaré con un agua pura y quedarán purificados; los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus inmundos ídolos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

25 Y rociaré agua limpia sobre vosotros, y seréis limpios de todas vuestras inmundicias, y os limpiaré de todos vuestros ídolos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

25 Y rociaré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

25 Ustedes adoraron ídolos malolientes, pero yo me olvidaré de sus maldades; las limpiaré como quien limpia un trapo sucio.

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Ezequiel 36:25
38 Referencias Cruzadas  

Cuando, después que se hubo unido a Betsabé, vino a su encuentro el profeta Natán.


Mira que en la iniquidad he nacido y en la maldad me concibió mi madre.


Purifícame tú con el hisopo y seré puro, lávame tú y quedaré más blanco que la nieve.


una raza que se juzga limpia y no ha sido lavada de su inmundicia;


Cuando el Señor haya lavado la mancha de las hijas de Sión y limpiado la sangre dentro de Jerusalén con viento de juicio y con viento abrasador,


así se asombrarán naciones numerosas, ante él cerrarán los reyes su boca, porque verán lo que nunca les habían anunciado y percibirán lo que nunca habían oído.


Voy a purificarlos de toda la iniquidad con que pecaron contra mí; voy a perdonarles todas las iniquidades con que pecaron contra mí y con las cuales se rebelaron contra mí.


Te lavé con agua, te limpié la sangre y te ungí con óleo.


'Hijo de hombre, cuando la casa de Israel moraba en su país, lo contaminó con su conducta y con sus obras; su conducta ante mí era como la impureza de la mujer en su regla.


Os libraré de todas vuestras impurezas. Llamaré al trigo y lo multiplicaré, y no os impondré más el hambre.


No se contaminarán más con sus ídolos ni con sus abominaciones ni con ninguno de sus crímenes, porque los libraré de todas las infidelidades que cometieron, los purificaré y, entonces, ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios'.'


Llevad preparadas las palabras y volved a Yahveh. Decidle: 'Perdona toda iniquidad, para que recibamos tus bienes, y te ofrezcamos el fruto de nuestros labios.


Volverán los que se sentaban a su sombra: cultivarán el trigo, florecerán como la viña; serán tan afamados como el vino del Líbano.


Efraín, ¿qué tiene ya que ver con los ídolos? Yo lo escucho y lo protejo. Soy como un ciprés siempre verde; gracias a mí se hallará fruto en ti.


porque ese día se realiza el rito de expiación por vosotros, para que os purifiquéis y así quedéis limpios ante Yahveh de todos vuestros pecados.


aniquilaré tus estatuas y tus estelas de en medio de ti, y ya no te postrarás ante la obra de tus manos;


Así los purificarás: harás sobre ellos una aspersión con el agua expiatoria; se pasarán luego la navaja por todo el cuerpo, lavarán sus vestidos y se purificarán.


Dícele Pedro: 'No me lavarás los pies jamás'. Jesús le contestó: 'Si no te lavo, no tendrás parte conmigo'.


Jesús respondió: 'De verdad te aseguro: quien no nace de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.


Y ahora, ¿qué esperas? Anda, bautízate y límpiate de tus pecados invocando su nombre'.


Y esto erais algunos; pero fuisteis lavados, fuisteis consagrados a Dios pero fuisteis justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.


Teniendo, pues, la posesión de tales promesas, purifiquémonos de todo lo que pueda manchar la carne o el espíritu y completemos nuestra santificación en el temor de Dios.


el cual se entregó por nosotros, para rescatarnos de toda iniquidad y para purificarnos, haciendo de nosotros un pueblo que fuera su patrimonio, dedicado a buenas obras.


Acerquémonos, pues, con corazón sincero y fe plena, purificado el corazón de toda impureza de conciencia y lavado el cuerpo con agua pura.


Porque, tras haber leído Moisés a todo el pueblo el conjunto de las prescripciones legales, tomando la sangre de los becerros y machos cabríos, juntamente con agua, lana escarlata e hisopo, roció al libro mismo y a todo el pueblo,


Pero si caminamos en la luz, como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros; y la sangre de Jesús, su Hijo, nos purifica de todo pecado.


Éste es el que viene por agua y sangre, Jesucristo; no en el agua solamente, sino en el agua y en la sangre. Y de ello da testimonio el Espíritu, porque el Espíritu es la verdad.


y de parte de Jesucristo, el testigo fidedigno, el primogénito de los muertos y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama y al que nos libró de nuestros pecados con su sangre


Yo le respondí: 'Señor mío, tú lo sabes'. Él me dijo: 'Éstos son los que vienen de la gran tribulación, han lavado sus vestidos y los han blanqueado en la sangre del Cordero.


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