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1 Samuel 2:36 - Biblia Version Moderna (1929)

36 Y sucederá que el que hubiere quedado de tu casa vendrá, y se postrará delante de él, para obtener una monedilla de plata y una torta de pan, diciendo: Ruégote me agregues a uno de los empleos sacerdotales, para que coma un bocado de pan.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

36 Y el que hubiere quedado en tu casa vendrá a postrarse delante de él por una moneda de plata y un bocado de pan, diciéndole: Te ruego que me agregues a alguno de los ministerios, para que pueda comer un bocado de pan.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

36 Así pues, todos los que sobrevivan de tu familia se inclinarán ante él, mendigando dinero y comida. Dirán: “Le rogamos que nos dé trabajo entre los sacerdotes para que tengamos suficiente para comer”».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

36 Los que queden de tu casa vendrán a arrodillarse ante él por una monedita o por un mendrugo de pan y dirán: Dame, por favor, algún cargo en el sacerdocio para tener un pedazo de pan que comer'.

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La Biblia Textual 3a Edicion

36 Y sucederá que todo aquel que haya quedado de tu casa, acudirá a postrarse ante él por una moneda de plata o una torta de pan, y dirá: Te ruego que me asignes alguna función sacerdotal para que pueda comer un bocado de pan.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

36 Todos los que queden de tu casa irán a postrarse ante él para pedirle una moneda de plata o un pedazo de pan, y le dirán: 'Incorpórame, por favor, a alguna función sacerdotal, para que yo tenga un pedazo de pan para comer''.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

36 Y será que el que hubiere quedado en tu casa, vendrá a postrarse ante él por una moneda de plata y un bocado de pan, diciéndole: Te ruego que me pongas en algún ministerio, para que coma un bocado de pan.

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1 Samuel 2:36
9 Referencias Cruzadas  

Por manera que Salomón expulsó a Abiatar, para que no fuese sacerdote de Jehová; cumpliendo así  la palabra que Jehová habló acerca de la casa de Elí en Silo.


Empero los sacerdotes de los altos no podían subir al altar de Jerusalem; si bien comían de los panes ázimos en medio de sus hermanos.


Los malos se inclinan ante los buenos, y los inicuos ante las puertas del justo.


Decís también: ¡He aquí, cuán tedioso es su culto! y le echáis bocanadas de desprecio, dice Jehová de los Ejércitos; y me habéis traído lo destrozado, y lo cojo, y lo enfermo: así es como traéis la ofrenda ¿acaso la he de aceptar de vuestra mano? dice Jehová.


Díjole pues Mica: Quédate conmigo, y séme padre y sacerdote, y yo te daré diez siclos de plata al año, y el ordinario de vestidos, y tu vitualla. Con lo cual el levita entró.


Yo empero levantaré para mí un sacerdote fiel, el cual hará conforme a todo lo que tengo ideado en mi corazón y en mi alma; y voy a edificarle casa segura, para que él ande delante de mi Ungido para siempre.


ENTRETANTO el joven Samuel ministraba delante de Jehová, en presencia de Elí: y la revelación de  Jehová era rara en aquellos días; las visiones no eran nada comunes.


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