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1 Pedro 3:12 - Biblia Version Moderna (1929)

12 Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus plegarias; pero el rostro del Señor está contra los que obran el mal.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

12 Porque los ojos del Señor están sobre los justos, Y sus oídos atentos a sus oraciones; Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

12 Los ojos del Señor están sobre los que hacen lo bueno, y sus oídos están abiertos a sus oraciones. Pero el Señor aparta su rostro de los que hacen lo malo».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

12 Porque el Señor tiene los ojos puestos sobre los justos y los oídos atentos a sus peticiones; mas el Señor se opone a los que hacen el mal.

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La Biblia Textual 3a Edicion

12 Porque los ojos del Señor están sobre los justos, Y sus oídos hacia su oración, Pero el rostro° del Señor está contra los que hacen cosas malas.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

12 Porque los ojos del Señor están sobre los justos; y sus oídos, atentos a su clamor. Pero el Señor se enfrenta con los que hacen el mal.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

12 Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones: Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.

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1 Pedro 3:12
21 Referencias Cruzadas  

Porque los ojos de Jehová recorren toda la tierra, para que él se muestre fuerte en pro de aquellos cuyos corazones son perfectos para con él. Tú te has portado insensatamente en esto; de aquí pues en adelante tendrás guerras.


Ahora pues mis ojos estarán abiertos, y mis oídos atentos a la oración que se me haga en este lugar;


Jehová está en su santo Templo; Jehová tiene en el cielo su trono; sus ojos ven, sus párpados prueban a los hijos de los hombres.


He aquí, el ojo de Jehová está sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia;


¡Oidor de la oración, a ti vendrá toda carne!


¡Quemada a fuego está, y cortada! ¡tu pueblo perece por el ceño de tu semblante!


Jehová se aleja de los inicuos; mas oye la oración de los justos.


Los ojos de Jehová están en todo lugar, atalayando a los malos y a los buenos.


El sacrificio de los inicuos es abominación a Jehová; mas la oración de los rectos es su deleite.


Porque he puesto mi rostro hacia esta ciudad para mal y no para bien, dice Jehová: será entregada en mano del rey de Babilonia, el cual la quemará a fuego.


Tómale, y mira por su seguridad, y no le hagas ningún daño, sino que conforme él mismo te dijere, así harás con él.


Porque he puesto mi rostro contra ellos: de un fuego acaban de salir, y otro fuego los consumirá; y conoceréis que yo soy Jehová cuando ponga mi rostro contra ellos.


¶Asimismo respecto de cualquier hombre de la casa de Israel, o de los extranjeros que moran en medio de vosotros, que comiere cualquiera clase de sangre, yo pondré mi rostro contra aquella persona que comiere sangre, y la cortaré de en medio de su pueblo:


también yo mismo pondré mi rostro contra el tal hombre para cortarle de entre su pueblo, por haber dado de su simiente a Moloc; por cuanto ha contaminado mi Santuario y ha profanado mi santo nombre.


Asimismo la persona que se volviere a los nigrománticos y a los adivinos, para ir fornicando en pos de ellos, yo pondré mi rostro contra la tal persona, y la cortaré de en medio de su pueblo.


Y pondré mi rostro contra vosotros, de modo que seréis heridos delante de vuestros enemigos, y os dominarán los que os aborrecen, y huiréis sin que nadie os persiga.


Porque ¿quién es aquel que desprecia el día de las cosas pequeñas? Pues los tales se regocijarán, viendo la plomada en la mano de Zorobabel, con aquellos siete que son los ojos de Jehová que recorren toda la tierra.


Sabemos que Dios no oye a los pecadores; mas si alguno teme a Dios y hace su voluntad, a éste oye.


tierra de la cual Jehová tu Dios tiene especial cuidado; los ojos de Jehová tu Dios están siempre sobre ella, desde el principio hasta el fin del año.


Confesad pues vuestros pecados los unos a los otros, y orad los unos por los otros, para que seáis sanados. Mucho puede la suplica ferviente del hombre justo.


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