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Salmos 42:3 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

3 3 (4) Día y noche me he bebido mis lágrimas; mis enemigos no dejan de decirme: «¡Ahora sí, tu Dios te abandonó!»

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 Día y noche solo me alimento de lágrimas, mientras que mis enemigos se burlan continuamente de mí diciendo: «¿Dónde está ese Dios tuyo?».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 Lágrimas son mi pan de noche y día, cuando oigo que me dicen sin cesar: '¿Dónde quedó su Dios?'

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 Mis lágrimas fueron mi pan de día y de noche, Mientras todo el día me dicen: ¿Dónde está tu Dios?

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 Mi alma tiene sed del Señor, del Dios vivo. ¿Cuándo podré llegar y ver la faz de Dios?

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?

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Salmos 42:3
16 Referencias Cruzadas  

Pero cuando Dios vea lo mucho que estoy sufriendo, tal vez me envíe bendiciones y no maldiciones».


9 (10) Mi comida y mi bebida son mi propio llanto.


Las otras naciones preguntan en son de burla: «¿Qué pasó con su Dios?»


¡Hacia ti extiendo mis manos, pues me haces falta, como el agua a la tierra seca!


8 (9) Hasta dicen: «Ya que este confió en Dios, ¡que venga Dios a salvarlo! Ya que Dios tanto lo quiere, ¡que venga él mismo a librarlo!»


2 (3) son muchos los que me dicen que tú no vas a salvarme.


10 (11) Sus burlas me hieren profundamente, pues no dejan de decirme: «¡Ahora sí, tu Dios te abandonó!»


2 (3) ¡Quiero verte en tu santuario, y contemplar tu poder y tu grandeza!


¿Por qué tienen que decirnos las naciones enemigas: «Dios ya los ha abandonado»? ¿No ves que han matado a tu pueblo y han derramado su sangre? ¡Cóbrales su muerte! ¡Haz que esas malvadas naciones sufran la muerte en carne propia, y a nosotros, déjanos ser testigos!


Dios nuestro, haz que nuestros vecinos sufran en carne propia las ofensas que te han hecho.


5 (6) En vez de comida, nos has dado el pan amargo que nuestras lágrimas amasaron; en vez de bebida, has hecho que nos bebamos nuestras propias lágrimas.


3 (4) Mi Dios y rey, Dios del universo, cerca de tu altar gorriones y golondrinas hallan lugar para sus nidos y allí ponen a sus polluelos.


»Todos los varones adultos deberán presentarse ante mí durante esas tres fiestas.


¡Que vengan los sacerdotes, los servidores de Dios! Que se paren ante el altar, y con lágrimas en los ojos oren de esta manera: “¡Dios nuestro, perdona a tu pueblo! ¡No permitas que las naciones nos desprecien y nos humillen! No permitas que con tono burlón nos pregunten: ‘¿Dónde está su Dios?’”


»Babilonia, enemiga nuestra, tú preguntabas por nuestro Dios; ¡pues vas a quedar en vergüenza cuando veas lo que hará por nosotros! ¡Ya nos alegraremos al verte pisoteada como el barro de las calles!


Todo el mundo sabe que no es posible escuchar la voz de Dios, como la hemos oído nosotros, y seguir con vida.


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