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Salmos 42:3 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 Mi alma tiene sed del Señor, del Dios vivo. ¿Cuándo podré llegar y ver la faz de Dios?

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 Día y noche solo me alimento de lágrimas, mientras que mis enemigos se burlan continuamente de mí diciendo: «¿Dónde está ese Dios tuyo?».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 Lágrimas son mi pan de noche y día, cuando oigo que me dicen sin cesar: '¿Dónde quedó su Dios?'

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 Mis lágrimas fueron mi pan de día y de noche, Mientras todo el día me dicen: ¿Dónde está tu Dios?

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

3 3 (4) Día y noche me he bebido mis lágrimas; mis enemigos no dejan de decirme: «¡Ahora sí, tu Dios te abandonó!»

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Salmos 42:3
16 Referencias Cruzadas  

Puede ser que Yahveh considere mi aflicción y me devuelva su bondad a cambio de las maldiciones de hoy'.


Mis enemigos me afrentan todo el día, y juran contra mí como dementes.


¿Por qué tendrán las gentes que decir: 'Dónde, pues, está su Dios?'.


Yo tiendo hacia ti mis manos: como tierra extenuada, así va hacia ti mi alma.


Todos los que me ven me hacen mofa, despegando los labios, moviendo la cabeza:


Ah Señor, cuántos son mis opresores, cuántos los que se yerguen contra mí,


Yo quiero a Dios decir: 'Mi roca, ¿por qué me has olvidado? ¿Por qué tendré que andar sombrío, con la opresión del adversario,


Tú, Señor, eres mi Dios, y yo te ansío: de ti mi alma tiene sed y por ti mi cuerpo languidece, en una tierra árida, exhausto, falto de agua.


¿Por qué habrían las gentes de decir: 'Dónde está su Dios?'. Que se deje sentir entre los pueblos, viéndolo nosotros, la venganza de la sangre derramada de siervos.


Devuelve a los vecinos siete veces en su seno el oprobio con que ellos, Señor, te han afrentado.


Señor, Dios de los ejércitos, ¿hasta cuándo tu enojo contra los ruegos de tu pueblo?


Mi alma languidece y se consume por los atrios del Señor; mi corazón y mi carne saltan de gozo hacia el Dios vivo.


Tres veces al año comparecerán todos los varones ante el Señor Yahveh.


Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, ministros de Yahveh, y digan: 'Perdona, Yahveh, a tu pueblo; no entregues tu heredad al oprobio, para que se burlen de ellos las naciones. ¿Por qué habrían de decir los pueblos: dónde está su Dios?'.


Cuando mi enemiga lo vea, se cubrirá de vergüenza, ella, que me decía: '¿Dónde está Yahveh, tu Dios?'. Mis ojos se gozarán al verla toda pisoteada como el barro de las calles.


¿Qué mortal ha oído alguna vez, como nosotros, la voz de Dios vivo hablando de en medio del fuego, y ha quedado con vida?


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